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El turismo sexual en Camboya

El turismo sexual en Camboya
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El 22% de los turistas que viajan a Camboya lo hace por motivos sexuales. Un dato alarmante que recoge ANESVAD en un comunicado de prensa del año pasado. La mayoría de estos turistas tiene un perfil de formación elevada y una posición privilegiada en lo que atañe a su escala social y profesional.

La mayoría de las víctimas son niñas desplazadas de zonas rurales a ciudades. Muchas procedentes de países fronterizos como Vietnam o Tailandia. La barrera lingüística las convierte en presa fácil para drogarlas, abusar de ellas y convertirlas en carne de cañón para turistas dispuestos a pagar por acostarse con menores sin los complejos que tendrían en sus propios países. La mayoría son analfabetas y desde centros como ANESVAD e Intervida se realizan tareas de rehabilitación y rescate de víctimas así como concienciarlas de la realidad y darles conocimiento de las costumbres y las leyes necesarias para ampararlas. De todas maneras, aquí no termina el trabajo porque es necesario concienciar a los países occidentales de las graves consecuencias de tales actos y terminar de una vez con la impunidad con la que se cometen.

El interés por visitar Camboya está creciendo dentro del mundo occidental pero no son únicamente los espectaculares templos de Angkor Wat el cometido de tal viaje, lo son también para muchos las víctimas infantiles que se prostituyen en el país. Mientras que la vecina Tailandia hace progresos en la reducción del turismo sexual, muchos pederastas -que únicamente lo son en tierras subdesarrolladas- viajan a países vecinos más pobres y con más facilidades para perpetrar sus actos.

dales voz

Camboya es un país minado y envuelto en guerras durante la mayor parte del siglo XX. Es un país devastado y uno de los más pobres del mundo. Las instituciones sociales e incluso políticas todavía intentan levantarse de la barbarie de los Khmer Rouge. Con ello, el acceso a la enseñanza es casi imposible y las niñas, como es previsible, tienen todos los números para ser presa fácil de la industria escondida de la prostitución infantil.

Otro dato alarmante es que el tercio de los trabajadores sexuales son niños o niñas entre 12 y 17 años e incluso algunos todavía son más jóvenes. Incluso estudios llevados a cabo por el ministerio de turismo de Camboya anunciaba que algunos agentes turísticos del país incluso proporcionaban tales servicios a los turistas.

Otro dato más: el 70% de los niños que merodean por Angkor Wat en busca de algún riel, fueron abordados por turistas solicitando sexo.

Y un último dato escalofriante: si tenemos en cuenta que la renta per cápita en Camboya es de 260 dólares al año y una niña virgen puede venderse por unos 150 dólares, no nos va extrañar que muchas familias en una difícil situación económica opte por la venta de su retoño improductivo. Eso facilita las mafias locales. Con la demanda occidental, la rueda crece y crece...

Intervida abrió un programa llamado Dales Voz dedicado a la explotación y al turismo sexual en Camboya. Con el que se pretende sensibilizar a la sociedad occidental sobre la gravedad del turismo sexual infantil. ¡Si andas por Camboya y ves alguna cosa sospechosa levanta la voz! Al fin y al cabo, sin demanda no hay oferta y si nos callamos somos cómplices de esta tragedia.

Más información | ANESVAD | Ecpat Internacional | Dales Voz Fotografía | Global Teer En Diario del Viajero | El turismo sexual en Cuba

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