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España descubre China

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El centro de Pekín parece Manhattan. Los chinos están locos por consumir, y los occidentales también. Unos lucen con orgullo el logo de Nike o Reebok en la solapa mientras devoran un BigMac (no arroz tres delicias) en su restaurante favorito; los otros regatean al por mayor para regresar con relojes para la familia y allegados. Los compran de cinco en cinco, de diez en diez y hasta de treinta en treinta.

China se muere por Occidente y Occidente se muere por China. Es un país fascinante se mire por donde se mire, desde su cultura milenaria a su futuro imparable. Los vientos de apertura alcanzan ahora al oído del viajero español, que desde hace unos meses dispone de vuelos directos a Pekín y Shanghai puestos en marcha por Air Europa y Air Plus Comet desde el aeropuerto de Madrid-Barajas.

Según informa Politours, el número de turistas españoles que visitan China se ha multiplicado por cuatro en los últimos años: de los 32.000 del año 2000 (una cifra no demasiado abultada y similar, por ejemplo, a la de españoles que visitan Malasia) a los 110.000 con los que se prevé cerrar este 2005. Sin embargo, parece que 2006 será la fecha del gran lanzamiento de China como destino turístico.

Otro año será aún más trascendental: 2008. Ese año, los Juegos Olímpicos de Pekín tratarán de mostrar al mundo el poderío del régimen. En ese sentido, hay quien se atreve a compararlas con las de Berlín en 1936. Lejos del turismo y de ese fastuoso downtown, la realidad china se vuelve más cruda. El turismo convencional, como es de esperar, vivirá de espaldas a ella. Preferirá concentrar sus energías en apretar un poco más al vendedor de turno. Con un poco de suerte, cinco relojes le saldrán al precio de uno.

Más información | Oficina China de Turismo

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