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La Puerta del Infierno

La Puerta del Infierno
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Lo que parece el cráter de un volcán es en realidad algo totalmente diferente. Aquí no hay lava, sino gas; y no se trata de un volcán, sino del simple, puro, y seco desierto. En concreto, el Desierto de Karakum, situado en Turkmenistán, país al norte de Irán. El nombre de "La Puerta del Infierno" resulta obvio viendo las imágenes que tomé durante mi paso por Turkmenistán hace unos meses, y es de hecho así como la gente local llama a este fenómeno natural, que, de hecho, está provocado por la mano del hombre. La mano torpe, cabría decir.

Karakum significa “Arenas Negras”, y con una superficie de unos 350.000 kilómetros cuadrados es el décimo desierto más grande del mundo. Y fue precisamente con la misión de encontrar depósitos de gas, que los soviéticos empezaron a taladrar bajo las arenas en Turkmenistán, dando lugar a este lugar tan fascinante después de que ocurriese un curioso accidente.

Las arenas del desierto ocupan un 71,7% del territorio de Turkmenistán, lo cual podría sonar desalentador si no fuera porque bajo éste se esconden unos inconmensurables depósitos de gas y petróleo. No en vano, la pequeña Turkmenistán (prácticamente tiene el mismo tamaño que España) guarda la cuarta mayor reserva de gas natural del mundo. He de recordar por si acaso que hasta la desintegración del gigante asiático, Turkmenistán también formaba parte del a Unión Soviética. Como decía, en una misión realizada en el año 1971 a cargo de unos científicos petroquímicos soviéticos, que andaban perforando a lo largo del desierto, dieron a parar con una cueva prácticamente a ras de suelo.

El problema es que no se percataron de lo que tenían debajo y, para cuando empezaron a taladrar para examinar y estimar la cantidad de gas escondida en el subsuelo, la fina superficie se hundió tragándose consigo todo el campamento que tenían montado. Aunque parezca increíble no pereció nadie en el accidente. Sin embargo, cantidades ingentes de gas metano escaparon a la atmósfera, creando un problema medioambiental y de salud pública para el cercano pueblo de Darvaza. Por eso fue que le prendieron fuego, acabando así con el gas metano que escapaba desde el interior de la tierra.

gas crater día
La llegada al cráter y su primera visión es cautivadora

Se formó un cráter de unos 60 metros de diámetro y 20 de profundidad, por el que ha escapado el gas sin pausa hasta el día de hoy. Por tanto, el gas lleva ardiendo unos 43 años… y los que le quedan. Teniendo en cuenta que Turkmenistán contiene la cuarta mayor reserva de gas del planeta, y que es imposible conocer el tamaño de la bolsa que se ha pinchado, las llamas de éste cráter de gas podrían estar ardiendo más allá de lo que pueda durar la propia vida humana.

En el año 2010 el Presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedow, visitó la zona y prometió solucionar el “accidente”. Sin embargo, nada se ha hecho hasta ahora, pues según comentan los propios habitantes locales cuando se les pregunta, el gas en Turkmenistán es tanto y tan barato (de hecho es gratis), que sale más caro cerrar el agujero que dejar que siga ardiendo. Además, nadie asegura que tapar el desbarajuste vaya a ser una tarea sencilla.

gas crater llama
Al acercarte al cráter olerás el gas y notarás las olas de calor en tu piel

Una de las cosas más curiosas de Turkmenistán es que gas, electricidad, agua y sal son proporcionadas gratuitamente por el Gobierno del país. De tal modo que, como los fósforos para encender el fuego no son gratis, mucha gente deja ardiendo la llama del gas en sus casas las 24 horas del día para no tener que gastar en ellos. Cada mes, además, reciben 120 litros de gasolina de forma gratuita. Hay que decir que un gran porcentaje de los turkmenos vive bajo el umbral de la pobreza pese a ser un país con enormes reservas de hidrocarburos.

El país es muy criticado por su falta de respeto a los Derechos Humanos, y es considerado por muchos uno de los regímenes mundiales más cerrados junto con el de Corea del Norte. Por ejemplo, Reporteros Sin Fronteras lo califica como el segundo peor país en lo que se refiere a libertad de prensa, justo detrás de Corea del Norte. En Turkmenistán gobierna un partido único desde el año 1991, en que se disolvió la Unión Soviética.

El cráter de gas está situado a 260 kilómetros al norte de la capital Ashgabat, y originariamente existía en las cercanías un poblado llamado Darvaza, a pocos kilómetros de allí. El problema es que el pueblo fue borrado del mapa, según dicen porque al Presidente no le gustó y decidió echarlo abajo. Actualmente solo quedan algunos refugios de carretera a lo largo de la principal autovía que transcurre de sur a norte del país, y que pasa a escasos ocho kilómetros del cráter de gas.

Para llegar al cráter de gas tendrás que coger un transporte que se dirija al sur si vienes del norte, o viceversa, y pedir al conductor que te baje en las proximidades de cráter de gas (enséñale una foto o un dibujo si no sabes ruso). Otra opción es pagar el precio de un todo terreno con conductor (taxi pirata) desde cualquier ciudad principal y que te lleven y traigan. Conseguir un visado para Turkmenistán no es cosa fácil, y lo más sencillo es lograr un visado de tránsito de entre cinco y tres días (en mi caso fueron cinco). No será demasiado barato, pero bien que merecerá la pena si te gusta la aventura.

Fotos y más información | Juan Alberto Casado En Diario del Viajero | ¿Cuáles son los 15 desiertos más grandes del mundo?

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