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Viaje a India: recomendaciones de la casa

Viaje a India: recomendaciones de la casa
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Probablemente habrás oído alguna vez a más de uno levantar pecho y asegurar que su viaje a la India le cambió la vida, también habrás oído por ahí que la India es el país que inspira más en el mundo, el más espiritual del planeta. Aunque por otro lado, estoy seguro que también habrás oído que la India es el lugar más sucio, el más hipócrita, deprimente y el lugar donde se acumulan más pesados por metro cuadrado del mundo.

Las conclusiones van a gusto del viajero y de acuerdo con el carácter y la experiencia vivida. La única cosa en la que todos los viajeros están de acuerdo es que la India no deja a nadie indiferente.

Me pasé un par de veces por la India. La primera venía del Nepal y le dediqué un par de meses a viajar por la India más unas semanas donde colaboré en una ONG llamada CCDT en Mumbai. El año pasado volví por cuestiones de trabajo y de paso aproveché para viajar una semana más por el sur del país. Sumando las dos veces debo haber pasado aproximadamente alrededor de cuatro meses en el país y, os puedo decir, que la India no me cambió la vida aunque también puedo deciros que la suciedad y los pesados existen pero tampoco empañan el cometido final del viaje: disfrutar.


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La India da para mucho. Conozco un par de irlandeses que trabajan medio año en casa y el otro repiten vuelo a la India y se gastan el dinero acumulado viajando por partes que desconocían. Algunos, sin embargo, se concentran en alguna zona durante toda la temporada y es que cualquier rincón puede dar para mucho.

Con un viaje de dos o tres semanas puedes visitar los lugares más emblemáticos del lugar. Es cierto que cuando te aclimates al lugar será el momento de partir, aun así, te llevarás una primera impresión de lo que es la India y de todo aquello que la gente te cuenta después de su viaje.

Los vuelos más baratos los encontrarás con destino a Delhi o Mumbai. Si tienes pocos días probablemente te recomiendo escoger Delhi y concentrarte en el norte donde se congregan los puntos más turísticos del país y con la palabra “turístico” también vienen incluidos los pesados, los tours y los precios más elevados (aunque no son para asustarse).

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Delhi es un lugar que conviene pasar de largo rápidamente. Te ofrecerá el primer impacto justo al aterrizar el avión y la plataforma ideal para tomar tus trenes y escaparte del infierno. No obstante, no podéis perderos vuestra primera certificación de pasajero en rickshaw. La parte antigua de la ciudad conviene asimismo una visita, así como la enorme mezquita que se levanta a su lado, la puerta de India y el monumento a Gandhi.

Si te inclinas por el norte puedes tomar un tren (el servicio ferroviario cubre la mayor parte del país y consigue un justo aprobado) y levantarte en Agra donde verás uno de las maravillas del mundo más conocidas; el Taj Mahal. Te recomiendo que evites quedarte a dormir y sigas el camino en dirección a Varanasi, la ciudad bañada por el río sagrado del Ganges, la máxima expresión de lo que significa un shock cultural.

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También tenéis la opción de subir desde Delhi hacia las montañas del Himalaya y mezclaros con el budismo en Rishikesh o partir hacia el oeste para conocer el lago sagrado de Pushkar, la ciudad Jodphur, la ciudad azul, entre otras e internaros y conocer el auténtico Rajasthán realizando una travesía por el desierto en Bikaner o Jaisalmer.

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Si os quedan más días o voláis hasta Mumbai, no podéis perderos la ocasión de convertiros en estrellas de Bollywood por un día. Por las calles de la turística Colaba os lo ofrecerán, por ahí donde Esperanza Aguirre acabó en calcetines, no hace falta que los busquéis.

Una ruta interesante desde Mumbai es dirigirse hacia Goa y trazar un triángulo con Hampi. Un bus cama te llevará por la noche hasta Margao donde podrás escoger la playa según tus apetencias. Si quieres tranquilidad; vete a Agonda. Si quieres fiesta; vete a Anjuna.

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Tras sacarte la arena de la playa puedes subir a un tren y parar en Hospet donde te espera un servicio de autobús para llegar a Hampi. Un espectacular complejo de ruinas donde uno puede saltar y pasear a su antojo.

Si desde ahí decides volver a Mumbai puedes hacer una parada en la poco visitada Bijapur para evitar tantas horas de tren.

Otra opción desde Delhi es dirigirse hacia Calcuta (o incluso si vuelas hasta allí), visitar la ciudad con el impacto más duro de la pobreza y conocer el Himalaya del este del país viajando hasta Darjeeling.

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Si vuelas a Bangalore o te encuentras en Goa y todavía te quedan días puedes seguir la costa hacia el sur y conocer las estupendas backwaters en Kerala. Tras realizar tus paseos en barca por la selva y sus baños pertinentes puedes dirigirte hasta la punta final del país donde el peso de la historia y la cultura define los orígenes del país. La región es Tamil Nadu y entre sus múltiples templos destaco el de Thanjavur.

Si eres chica y viajas sola puedes vivir experiencias insólitas como la de nuestra buena amiga gallega. A los chicos acostumbran a ignorarlos más; especialmente si son bajitos y morenos como un servidor.

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Como decía al inicio, India da para mucho. Tratar de conocerlo todo en tres semanas es abolutamente imposible. Tratar de abarcar lo máximo posible es un error, así que decide por ti mismo lo que más te apetece ver y concéntrate en una zona concreta.

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