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¿Es necesario el turismo LGTB?

¿Es necesario el turismo LGTB?
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Una de las conversaciones comunes que habréis podido escuchar hoy día 28 de junio, Día del Orgullo Gay, es si las manifestaciones y celebraciones de este día son necesarias o no. Y extrapolado al sector que nos ocupa en este blog, el turismo, podríamos preguntarnos si es necesario que exista un “turismo para gays”.

A mucha gente le choca cuando ven ofertas en la que se especifica que un viaje o paquete vacacional va dirigido al público gay, pues parece que existiese un modo concreto de viajar homosexual. ¿Acaso gays y lesbianas visitan los monumentos, duermen o comen de otra manera? ¿es necesaria esta diferenciación cuando no dejan de ser personas diferentes de las heterosexuales? ¿es una forma de autoexclusión?

Viajar a donde ser homosexual no está mal visto

Aunque en España la situación del colectivo LGTB esté ya muy integrada y asimilada por la sociedad, al menos en las grandes ciudades y por la mayoría de la gente, sigue habiendo países en los que esto no es así. Y no hablo sólo de estados africanos o islámicos en los que la homosexualidad esté castigada con cárcel o incluso con pena de muerte, hay otras zonas del primer mundo donde las parejas homosexuales no están normalizadas.

Sin ir más lejos en Estados Unidos, que se presupone uno de los países más avanzados del planeta, tiene muchos estados en los que el matrimonio gay no está aprobado y hay fuertes movimientos en contra. Y qué decir de Francia, cuna de la liberté, egalité, fraternité, donde recientemente hemos visto un fuerte movimiento anti-homosexual que se ha opuesto a las nuevas leyes de igualdad.

No debemos, por tanto, dejarnos llevar por la visión de una burbuja en la que vivimos que no es representativa del resto del planeta. Por tanto, es normal que el colectivo LGTB a la hora de pensar sus vacaciones pueda establecer como una de sus prioridades visitar un destino en el que podrá desenvolverse con naturalidad y donde no se verá envuelto en desagradables situaciones por ir de la mano con su pareja por la calle o darse un beso.

Ojo, no creo que el colectivo gay deba privarse de conocer lugares del mundo que ofrecen increíbles tesoros naturales o arquitectónicos sólo porque en determinado país la aceptación de la homosexualidad no sea tan positiva como en España, pero entiendo que existiendo muchos destinos a elegir esto pueda ser uno de los factores a considerar, como también consideran, por ejemplo, las mujeres que viajan solas cómo están valoradas cuan machista es un destino y qué problemas se pueden encontrar viajando a él.

¿Para gays o gayfriendly?

En ésta línea creo que es donde sí puede tener más sentido que exista un turismo gay, aquel que va destinado a garantizar una atmósfera confortable para que los viajeros no se sientan discriminados por su condición. Lo que no existe, supongo, es un modo gay de viajar.

Esto no sólo tiene sentido cuando salimos de España. No olvidemos que la visibilización de la comunidad gay en nuestro país tal como la conocemos no es algo de hace muchísimo tiempo, y que en determinadas zonas aún no se ha fraguado de la misma manera, quizás en zonas más rurales. Por tanto, entiendo que una pareja homosexual que vaya, por ejemplo, a una casa rural quiera saber que no les mirarán raro por pedir una habitación con cama de matrimonio y evitar una situación incómoda.

Sin embargo, en estos casos yo creo que es mejor buscar la etiqueta de gayfriendly que la de turismo gay en sí, esto es, que hablemos más de lugares tolerantes con la comunidad gay que de lugares para gays.

Foto | torbakhopper En Diario del Viajero | Los hoteles gay friendly más importantes de Europa, según Tripadvisor

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