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Estonia es tan digital que parece de ciencia ficción
Cajón de sastre

Estonia es tan digital que parece de ciencia ficción

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Cuando uno piensa en un país futurista, tecnológicamente avanzado, amigo de internet, digital por antonomasia, enseguida se le viene a la mente Estados Unidos, por ejemplo, o Corea del Sur.

Sin embargo, casi nadie pensaría en la república de Estonia, un país tan, tan digital, que podría llamarse perfectamente Estonia 2.0.

El líder en gobierno digital

Estonia es un estado báltico que linda con Letonia por el sur y con Rusia por el este. Tiene 1,3 millones de habitantes. Y, tras independizarse de la extinta Unión Soviética en 1991, asumió que su nuevo gobierno y los servicios que prestaría deberían articularse a través de las tecnologías que hay en internet.

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Por esa razón, actualmente Estonia está considerada el país líder en gobierno digital. Y, también por ello, Estonia es el segundo país del mundo con mejores índices de progreso social en lo que respecta a derechos civiles y políticos, junto con Australia y el Reino Unido.

Tal y como lo explica Don Tapscott en su libro La revolución Blockchain, a referirse a Estonia como un país donde la descentralización, la interconectividad y la seguridad cibernética están a la orden del día:

Todos los residentes tienen acceso a la información y a los servicios en línea, puede usar sus identidades digitales para hacer negocios y actualizar o corregir sus datos en los registros estatales. (…) Hasta 2012 el 90 por ciento de los estonios tenía un carné de identidad electrónico con el que podían acceder a los servicios del Estados y viajar por la Unión Europea.

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Los estonios, así, pueden usar su carné para votar, revisar y editar online sus documentos fiscales, solicitar beneficios de la seguridad social y acceder a servicios bancarios y al transporte público. No necesitan tarjetas de bancos ni de transporte.

En 2013 los estonios pagaron el 95 por ciento de sus operaciones bancarias el línea. Los padres y los estudiantes usan las escuela electrónica para ver trabajos, currículos y cursos, y para colaborar con los profesores. El Estado reúne en tiempo real información sanitaria de varias untes en un archivo único para cada ciudadano, con lo que estos registros no residen en una única base de datos. Todos los estudios tienen acceso exclusivo a su propio registro y pueden decidir qué médico o miembros de su familia tienen acceso a esos datos en línea.

Así es Estonia 2.0, una ciudad futurista a lo Blade Runner donde internet forma parte de la infraestructura y los ciudadanos. Una nación digital de la que deberíamos empezar a aprender.

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