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Diplomacia española: De visados y pasaportes

Diplomacia española: De visados y pasaportes
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De primera mano nos encontramos con la historia de visados y pasaportes de un viajero que no tiene desperdicio. Resulta que nuestro protagonista había tramitado un visado con su pasaporte. Hasta aquí todo bien. Antes de irse de largo viaje decidió renovar su pasaporte por su mal estado. Lo realizó en la embajada y su sorpresa fue obvervar, el día antes de usar su flamante y nuevo visado, que el número no coincidía con el pasaporte antiguo y por consiguiente con el visado que había tramitado...

Así nos lo cuenta:

Ayer decidí que este día lo iba a dedicar a comprobar la eficacia de la diplomacia española en el extranjero, así que me invente una situación ficticia. El caso, que no se parece en nada a la realidad, iba a ser el siguiente: un joven (he dicho f-i-c-t-i-c-i-o) español residente en el extranjero (pongamos por caso, Dublin), solicitó el verano pasado un visado para un país anglosajón al que llamaremos simplemente Australia. Ese visado se concede sin mayor problema a nombre del citado ciudadano con su correspondiente pasaporte. Pero en Diciembre el consternado españolito se ve obligado a cambiar el pasaporte puesto que el anterior estaba tan gastado que casi se le caía la foto. Y ese simpático personaje se encuentra meses, y miles de kilómetros de distancia, en Bangkok, como paso previo a su viaje a Sydney y la noche anterior comprueba los detalles de su visado y descubre que el numero de pasaporte no coincide con aquél de que es titular. Cuando la Embajada le expidió su nuevo y flamante pasaporte estandarizado europeo, le cambio el número. Si el DNI era para toda la vida, a partir de ahora el numero de pasaporte solo durarará mientras queden hojas en las que estampar sellos. ¿Qué hacer? Madrugar moderadamente y viajar en taxi hasta la Embajada de España donde seguro que pueden arreglar la situación. Efectivamente, explico mi caso a la señora de turno y ella llama a otra funcionaria que, con cara de pasmo, escucha la historia parapetada tras una ventanilla. Un pasaporte con un número en una mano, un visado para Australia con un numero distinto de pasaporte, en la otra. Eso no esta en el libro, parece decir su boca entreabierta y su mirada de garza tras los cristales de sus gafas. Pero rápidamente se le ocurre la solución: consultar con otro funcionario. Con aspecto de haber encontrado la piedra filosofal, vuelve al cabo de unos minutos y entre ambos resumimos las opciones: a) Mandar un fax a la Embajada de Dublin para que confirmen que el titular de ambos pasaportes es el mismo y, con dicho documento, presentarse en el Aeropuerto. Inconveniente: un fax no tiene firma y en Bangkok no estaban por la labor de ponerle un sello. b) Informar a la Embajada de Dublin de lo ocurrido para que ellos rápidamente manden un documento oficial y original con la mencionada certificacion. Inconveniente: la valija diplomatica solo se recibe una vez a la semana y Dublin tendría que mandarlo a Madrid y desde allí a Bangkok. Tiempo medio estimado: 10 días hábiles. c) Contactar yo con la Embajada de Australia y explicarles la situación. Inconveniente: aparte de mi sonrisa, iban a necesitar algún documento del Gobierno Español jurando por la salud de Castro que el numero de pasaporte 123456 y el 67890 correspondían al mismo y simpático ciudadano respetuoso y cumplidor con la ley (ver puntos a y b) d) Solicitar una nueva visa. Inconveniente: los 20 dolares australianos de su coste. Tenéis 1 minuto antes de seguir leyendo y averiguar como la eficaz diplomacia española cumplió con su función tal y como yo anticipaba.

Para saber cómo acaba la historia dale aquí

Vía | El y ella on the trail

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