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Turismo todavía más slow: las minijubilaciones en otros países
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Turismo todavía más slow: las minijubilaciones en otros países

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Muchas veces enfrentamos en turismo y los viajes como un grand prix: hemos de superar determinados obstáculos, lograr determinadas marcas y distancias, hacer un número de fotos a este lugar o aquel monumento, visitar el máximo de ciudades y pueblos... y, al final, todo queda como un recuerdo borroso. Amén de que regresamos a casa derrengados.

Frente a este turismo fast, se ha propuesto el slow: mucho más consciente de lo que se hace. Exento del estrés de ver y ver, y más centrado en experimentar, vivir y contemplar. Y si ese día no haces nada, pues no haces. Sin embargo, hay un escalón aún más elevado en el turismo slow: las minijubilaciones a otros países.

No viajes, quédate

Según el inspirador libro La semana laboral de 4 horas, de Timothy Ferriss, la actual forma de viajar se parece un poco a lo que él llegó a hacer una vez, y de lo que se arrepiente:

Si estás acostumbrado a trabajar 50 semanas al año, incluso después de crear la movilidad necesaria para hacer viajes largos, seguramente te volverás loco y querrás ver 10 países en 14 días para terminar hecho una piltrafa. Es como llevar a un perro muerto de hambre a un bufé libre. Comerá hasta morirse. Eso mismo hice yo los tres primeros meses de los 15 que estuve buscando en pos de mi visión; pasé por siete países, llegué y salí de al menos 20 hoteles con un amigo que había negociado tres semanas de vacaciones. El viaje fue una pasada repleta de adrenalina pero como ver la vida pasar a doble velocidad. Nos resultaba difícil recordar qué había pasado en qué países (excepto en Ámsterdam), ambos estábamos mareados casi todo el tiempo y nos fastidiaba tener que irnos de algunos sitios simplemente porque los billetes de avión prepagados eran para una fecha. Recomiendo que hagas exactamente lo contrario.

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La alternativa que propone Ferriss consiste en las antivacaciones. Mudarse al país que se quiera visitar durante un plazo de tiempo que vaya de 1 a 6 meses. Experimentar las cosas a una velocidad que consigan cambiarnos. Un viaje que no se lleva a cabo para huir de tu aburrida vida, sino que se haga para reexaminarla.

Ferriss se toma estas minijubilaciones al menos 3 o 4 veces al año, y así, al hacerlas recurrentes, hace desaparecer de su mente la idea de que debe exprimirlas al máximo; la idea que aflora en el turista típico que considera que el viaje que está protagonizando lo va a hacer una única vez en su vida, dos a lo sumo.

Según cuentan quienes he entrevistado, se tardan dos o tres meses en desconectar de hábitos obsoletos y darse cuenta de lo mucho que nos distraemos con el movimiento constante. ¿Puedes estar dos horas cenando con amigos españoles sin impacientarte? ¿Puedes acostumbrarte a un pueblecito pequeño donde todos los comercios hacen la siesta dos horas después de comer y luego cierran a las 4? Si no, tienes que preguntarte por que.

No todo el mundo puede darse el lujo de tomarse unas minijubilaciones. Pero Ferriss, en su libro, te propone algunas estrategias para lograrlo. Si bien muchos trabajos no permiten llevar este estilo de vida, hay muchos otros que, aunque no lo parezca, sí que lo permiten, y Ferriss te propone muchos de ellos y cómo gestionarlo para conseguirlo: desde hablar con el jefe hasta ir tomando posiciones estratégicas en el puesto laboral, pasando, por sencillamente, por dejar el trabajo: después de todo, las cosas no suelen ir tan mal como creemos y la vida es solo una.

Cumpliendo de este modo el sueño del viaje ideal del escritor Gustave Flaubert: "tendido en un diván, sin moverse, viendo los paisajes, las ruinas y las ciudades que pasan ante nosotros como una tela panorámica".

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