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Si queremos dejar una buena impresión

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Las normas de buena costumbre nos dicen que, cuando vamos a casa de alguien, deberíamos llevar un pequeño presente. Cuando de viajes se trata, muchas veces por razones de trabajo, de negocios, de familia, o porque alguien nos invita a pasar un tiempo en su casa, es de buena educación llevar un regalo al anfitrión.

Parece simple. Pero no lo es tanto.

El mundo se ha hecho pequeño, accesible. Pero cada país tiene su propio concepto de lo que es correcto o adecuado y lo que no lo es en estos casos.

Si queremos ser bien recibidos y dejar un buen recuerdo, podríamos tener en cuenta ciertas recomendaciones que hacen a la diversidad cultural y que pueden ayudarnos a no quedar mal apenas poner el pie en un país distinto al nuestro.

Por ejemplo, si vamos a algún país asiático, y queremos llevar una prenda de vestir como regalo, deberemos evitar los colores blanco y negro ya que son los usados en funerales. En su lugar, el color rojo, significa felicidad y buena salud.

Si un amigo chino nos invita a pasar unos días en su casa (aunque viva en Londres o en Río de Janeiro), no sería buena idea llevarle un reloj. La palabra "reloj" dicha en mandarín suena igual que la palabra "muerte". Y si queremos quedar bien con la esposa del anfitrión coreano, nunca llevarle un pañuelo. Sea la forma, el tamaño o el material que sea, significa "tristeza" y "viudez".

Si seguimos en Oriente, y nuestro viaje es de negocios, jamás deberíamos llevar como souvenir ninguna pieza de cuchillería (por mejor que sea el acero). Nuestro negocio correría peligro de terminar antes de empezar, ya que estaríamos diciendo (involuntariamente) que queremos "cortar" las relaciones.

Algunas recomendaciones son obvias : no llevar objetos de cuero a la India donde las vacas son sagradas, o alguna bebida alcohólica a un país musulmán. Pero vale la pena tenerlas en cuenta antes de comprar ese cabernet-sauvignon o el portarretrato de fino cuero italiano. Sin embargo, una brújula será muy agradecida en cualquier país islámico.

Por otro lado, si nuestro viaje nos lleva a Japón una botella de buen brandy será sumamente apreciada por el agasajado. Otro regalo buenísimo que a los japoneses les encantaría recibir es fruta. Especialmente cítricos traídos de nuestro país: naranjas, limones y demás. Sí, sí. Es que allí se venden por unidad a precios altísimos y sería un detalle de "gran categoría" por nuestra parte (!).

Al momento de entregar nuestro regalo, siempre lo haremos con la mano derecha. En muchos países del mundo, la mano izquierda simboliza lo impuro. Un poco más, si nuestro camino nos lleva a Corea para demostrar gran respeto, los regalos se entregan con la mano derecha, mientras la izquierda sostiene el brazo derecho por el codo (a ver a ver... sí, justo así).

Pero ¿y qué regalar? Bueno, allí que hay barajar muchas opciones antes de elegir una. Y tratar de no herir susceptibilidades culturales, religiosas o políticas. Hoy por hoy, el tema de los deportes también se ha globalizado, y creo que hay pocos lugares en el mundo donde alguien se ofenda si recibe una camiseta de algún equipo de fútbol (o de la selección). También están los mapas o libros de fotografías sobre nuestro país. Las artesanías o productos naturales muestran el valor agregado de la realización personal y única.

Eso sí, tratemos de evitarle a nuestro anfitrión el problema de saber dónde va a meter en su casa de Beijing o Ciudad del Cabo el sombrero mexicano tamaño natural, o la Virgen de Luján hecha de conchas marinas, o el toro de Osborne de 50 centímetros, o la réplica de la Estatua de la Libertad realizada en cuentas de colores.

Más info | Learn about cultures

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