Compartir
Publicidad
Publicidad

Cabo de Gata: la Isleta del Moro

Cabo de Gata: la Isleta del Moro
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Seguimos nuestro recorrido por el Cabo de Gata (Almería), y lo hacemos en esta ocasión deteniéndonos en la Isleta del Moro. En este peculiar pueblo y en sus alrededores haremos varias paradas para disfrutar de su gastronomía, de sus paisajes y de sus playas y calas.

La Isleta del Moro es un pequeño núcleo pesquero y turístico situado en el parque natural Cabo de Gata-Níjar, cerca de Los Escullos, al norte de San José.

Situado junto a un peñón y a la pequeña isla de la que recibe su nombre, la Isleta del Moro era visitada por árabes y piratas en busca de tesoros legendarios. La población surgió en el siglo XIX, y fue el caudillo berberisco Mohamed Arráez quien le otorgó su nombre al lugar: la Isleta del Moro Arráez.

La fama de su pescado fresco es bien merecida. En el hostal del pueblo, que cuenta con un pequeño local prácticamente volcado al mar, se pueden degustar las variadas delicias recién sacadas del mar y cocinadas de diferentes maneras. Pero antes, y para hacer boca, podemos hacer una parada en la playa del pueblo, la playa del Peñón Blanco.

Playa del Peñon Blanco

De arena fina y oscura, ofrece vistas privilegiadas del peñón y la isleta. La playa del Peñón Blanco está junto al pueblo, a su entrada, y se extiende bastantes metros hasta las rocas del peñón, donde es frecuente el nudismo.

Pero si seguimos un poco más la carretera hacia el norte, dirección Rodalquiar, nos encontraremos con una cala deliciosa, la Cala del Barranco Negro o de los Toros. Difícil encontrarla si no se conoce el lugar exacto, aunque probablemente los coches aparcados al borde de la carretera nos den una pista.

La cala se halla escondida entre la vegetación de pinos y palmeras, y para acceder a ella hay que caminar unos 10 minutos. Se dice que sus fondos marinos muy ricos, y el lugar, muy recogido, no acepta más que una treintena de personas al mismo tiempo. Increíble si se accede a ella en solitario... o con nuestra mejor compañía.

Si avanzamos unos metros más por la carretera llegamos al Mirador de la Amatista, un balcón sobre el Mediterráneo que ofrece unas vistas estupendas y unas ráfagas de aire de lo más amenazadoras... La árida panorámica de rocas volcánicas y el contraste con el azul del mar merecen la pena. En este mirador hay un punto de información turística.

Mirador Amatista

Volvamos a la Isleta del Moro para degustar aquella caldereta de pescado o el pescadito frito... A pesar de se parada turística prácticamente obligada, el pueblo conserva su antigua tranquilidad. Las urbanizaciones no lo invaden y se respira sosiego.

No hay que perderse el mirador de la Isleta: subiendo una empinada calle entre casas blancas, tendremos vistas estupendas del pueblo, asentado sobre tierra volcánica, de sus embarcaciones amarradas o en la orilla y de los Escullos al sur.

También aquí encontramos un punto de información turística, y unos paneles informativos nos enseñan que los tesoros biológicos de la zona son las gaviotas patiamarillas y las praderas de posidonia marina. Por cierto, desde la Isleta del Moro parten lanchas para realizar cursos de buceo, para poder disfrutar de esos fondos marinos tan ricos...

Más información | Isleta del Moro En Diario del Viajero | Cabo de Gata: playas de San José | Cabo de Gata: Arrecife de las Sirenas y Faro

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio