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El viaje de ... Antonio al Parque Natural Cabo de Gata

El viaje de ...  Antonio al Parque Natural Cabo de Gata
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Nuestro lector, Antonio Soler, ha disfrutado de un viaje muy especial al Parque Natural Cabo de Gata ya que lo vivió con su familia y amigos. Aquí nos lo cuenta:

Cansados del viaje, entramos en un paisaje costero salpicado con algunos palmerales y llegamos al Complejo Turístico Los Escullos. Encontramos muy confortable nuestro bungalow para pasar unos días de vacaciones y aventuras. El tiempo era estupendo y nos costó convencer a nuestros hijos para recogernos. Picamos algo y con una taza de chocolate, sacamos el mapa sobre la mesa. Estábamos felices y descansamos con la ilusión de coger fuerzas para la marcha del día siguiente.

Después de un buen desayuno, con el típico pan con tomate y aceite de oliva, salimos temprano y nuestra pequeña expedición se dirigió hacia el Castillo de San Felipe. Desde el principio nos sorprendió aquel paisaje claro y abierto con el mar al fondo. La fortaleza estaba cerrada y subimos por el acantilado extendiendo la vista a izquierda y derecha, el mar estaba en calma, sorprendiéndonos su claridad sobre las rocas. Millones de años nos separaban del origen volcánico de aquel paisaje.

Comentamos nuestras sensaciones y salimos al camino andando hasta la Cala del Embarcadero, teniendo que convencer a los niños de que no metieran los pies en el agua porque nuestra ruta acababa de empezar. Antes de comenzar a ascender por la ladera de la costa, encontramos una señal que marcaba el comienzo del Sendero de la Loma Pelada, una pista de tierra por la que andamos con ganas, disfrutando todo el rato de la vista del mar, que cambiaba de color sobre fondos de roca, de arena y de bosques submarinos.

La gente del interior no podemos dejar de mirar el mar tan fácilmente. Andábamos con el entusiasmo de los descubridores y nos fijamos en una pared enorme de formas geométricas, eran columnas de basalto, nos habían contado que algunas calzadas de ciudades españolas todavía conservaban los adoquines de esta zona. Tras una curva pronunciada encontramos una enorme explanada completamente blanca.

Cabo de Gata

Era una mina a cielo abierto de bentonita, parecía que los volcanes dormidos de aquel lugar nos hicieran una demostración de sus formaciones rocosas y sus cenizas. Bajamos hasta las minas y seguimos un pequeño sendero que nos dejó asomarnos a una preciosa cala, de la que averiguaríamos más tarde su nombre ¡Cala Tomate! Volvimos al sendero, queríamos llegar hasta Cala Higuera y sabíamos que la ida y la vuelta nos ocuparía toda la mañana.

Al subir dejamos atrás las ruinas de un antiguo cuartel. Según avanzábamos el camino se fue estrechando y pronto alcanzamos el punto más alto desde donde divisamos San José y el Morrón de los Genoveses. La vista era espectacular. Los niños querían seguir y nos costó convencerles de que quedaban días para descubrir aquellos lugares.

La vuelta se nos hizo más corta, seguían sorprendiéndonos las plantas de aquel lugar, los palmitos, el esparto… parecían dispuestas para no interrumpir nuestra mirada hasta la línea del horizonte. Por todas partes había una curiosa vegetación, algunas pequeñas matas con flores salían incluso de los recovecos de las piedras. Vimos algunas aves pescando que no eran gaviotas. Todo acrecentaba nuestra curiosidad y queríamos conocer los nombres de las plantas, de los pájaros, de las rocas…Regresamos a nuestro oasis cansados y felices.

Por suerte nos esperaba una estupenda comida, que nos hizo seguir conociendo esa tierra de sorpresas, con platos típicos de la zona que nos parecieron deliciosos. El más pequeño se empeñó en pedir sus patatas fritas de siempre, allí estaban acostumbrados a los niños y también él fue feliz mientras los demás nos afanábamos en probarlo todo, intentando decidir qué plato ganaba nuestro concurso familiar. Nunca olvidaremos nuestro primer día en aquel lugar, al que volvemos siempre que podemos y del que nos marchamos siempre con la ilusión de volver.

Si quieres compartir alguno de tus viajes, como lo ha hecho Antonio, puedes enviarnos tu relato siguiendo estas instrucciones o a través de nuestro formulario de contacto. Te esperamos.

Foto | Antonio Soler
En Diario del Viajero | El viaje de…

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