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Sierra de Gredos (parte 2)

Sierra de Gredos (parte 2)
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Después de la introducción de la primera parte con información general acerca de la Sierra de Gredos, dónde alojarse y qué deportes se pueden practicar, voy a profundizar en qué vale la pena ver, en los pintorescos pueblos de la zona y en su gastronomía que no deja indiferentes a quienes les gusta la buena mesa.

Así como la ruta a pie hacia la Laguna Grande es una excursión imperdible para los senderistas, la vista desde el Puerto del Pico es otra cita obligada en Gredos.

El puerto divide las cuencas de los ríos Alberche y Tiétar a la vez que separa el Macizo de Gredos del Macizo central.

Si toca un buen día, es ideal para tumbarse en la colina que está al lado del mirador a disfrutar de la impresionante vista del valle de las Cinco Villas. Recomiendo llevar binoculares para detenerse a admirar el paiseje y de paso jugar a encontrar el coche volcado en medio del barranco.

Volviendo a lo nuestro. Desde el mirador del Puerto del Pico ubicado a 1352 metros de altitud parte una antigua calzada romana de tres kilómetros todavía usada para transhumancia que se mantiene intacta y permite bajar la vertiente a pie.

Las Cinco Villas que se encuentran debajo son: Cuevas del Valle, el pueblo más elevado; Monbeltrán, donde se encuentra el Castillo de los Duques de Alburquerque; San Esteban del Valle, donde se puede visitar la Iglesia de San Esteban del sigloXV y la capilla de San Pedro Bautista emplazada en el mismo lugar que fuera la casa natal del santo; Santa Cruz del Valle, donde hay que darse un recorrido por sus laberínticas callejuelas, y Villarejo del Valle con fuentes muy bonitas, entre ellas una con el típico monumento a la cabra hispánica.

Siguiendo la carretera en dirección a Arenas de San Pedro, nos encontramos con pueblos igual de interesantes como El Arenal, El Hornillo y Guisando, uno de los que más me ha gustado por sus casitas blancas y su carácter algo andaluz. Es muy pintoresco, por algo ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico y Pintoresco en 1974.

Arenas de San Pedro, la capital del Valle de Tiétar, es conocida como la Andalucía de Ávila por su buen clima.

Uno de los monumentos más visitados en Arenas es el Castillo del Condestable Dávalos, también conocido como el Castillo de Don Álvaro de Luna o de la Triste Condesa. Diversos incendios han hecho que queden solamente sus paredes originales, así que en la actualidad suele usarse para conciertos.

Otros monumentos históricos para ver en Arenas son el Palacio Real de Don Luis de Borbón y Farnesio, la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, además de las estatuas, la plazuela de las monjas, el puente romano, que en realidad es medieval, y el Santuario de San Pedro de Alcántara que queda al fondo de un camino muy bonito.

A 9 km se encuentran Las Grutas del Águila descubiertas hace relativamente poco (1963) por un grupo de excursionistas. Se pueden visitar, pero conviene llamar antes para hacer una reserva e informarse de los horarios. En su interior pueden verse curiosas formaciones como estalactitas, estalagmitas y otras de complicados nombres que ahora mismo no recuerdo. La visita vale la pena, ha sido la primera vez que entraba a una gruta y no me decepcionó.

De las grutas hemos vuelto a la parte norte de la Sierra de Gredos por la carretera de Ramacastañas, Lanzahita, pasando nuevamente por el Puerto del Pico.

En la vertiente norte de la sierra se encuentran los pueblos que recorren el Río Tormes. Aunque Camilo José Cela dijera en su libro “Judíos Moros y Cristianos” que el Tormes nace donde le da la gana, realmente nace en el Prado Tormejón, en la Fuente Tormella, en Navarredonda de Gredos, justo frente al Parador.

El pueblo de Navarredonda de Gredos es también famoso por el monumento a la Peña Histórica, el lugar donde José Antonio Primo de Rivera fundó la Falange Española; Hoyos del Espino por el Santuario de Nuestra Señora del Espino; Bohoyo porque fue un regalo de Alfonso XI a un fiel camarero y El Barco de Ávila por sus judías y el Castillo de Valdecorneja muy bien conservado y ubicado en un cerro a orillas del Tormes.

La imagen del castillo y el puente romano sobre el río ofrecen una estampa muy bonita para acabar el recorrido por Gredos.

Ya que hemos hablado de judías, como os comentaba en la entrada anterior, la gastronomía de la zona es un tema aparte. Es leer la carta de un restaurante y no saber qué elegir.

Como la gastronomía castellana en general, es simple pero contundente. Imposible resistirse a las carnes asadas en todas sus variantes, desde cordero, cabrito, jugosas chuletillas o cochinillo asado al estilo clásico, sin olvidar el gran chuletón de buey a la piedra. Aunque la forma cómo preparan algunos guisos como el calderillo de Ternera con Patatas o la Olla Serrana también los ha hecho famosos.

Para acompañar, las patatas revolconas o machaconas, que son patatas machacadas coloreadas con pimentón y acaso coronadas por unos trozos de tocino. Para estómagos más frugales, ensaladas variadas con verduras del lugar. La mejor que he probado por abundancia y sabor, la del recién inaugurado restaurante La Vaca Paca (no es el mismo de Barcelona) donde sirven una ensalada de lechugas variadas, queso de cabra, nueces, aceitunas y pasas riquísima que podéis ver debajo junto al chuletón.

Por último, cómo olvidarse de los hongos, las setas y de las truchas. Yo me he traído a Madrid media docena pescadas por mí y las he preparado al limón para comerlas rememorando la visita a Gredos que algún día repetiré. Probablemente en otoño, cuando los valles se pintan de ocre.

Más información | Turismo de Castilla y León | Guía Gredos | Gredos Más información | Fotos de Ignacio Gutiérrez En Diario del Viajero | Sierra de Gredos (parte 2)

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