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Vigo en 48 horas (II)

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Pazo Quiñones de León

Tras haber recorrido buena parte Vigo durante el primer día de nuestra visita de 48 horas a esta ciudad gallega, retomamos la marcha para no dejarnos nada importante sin conocer. Tenemos por delante una jornada en la que disfrutar tanto de la naturaleza como de la oferta cultural que nos ofrece.

Nuestro segundo día en Vigo comenzará a las afueras de la ciudad. Tomaremos el coche unos 15-20 minutos (depende de dónde estemos alojados, claro) hasta el Monte dos Pozos, gran zona verde en la que tendremos entretenimiento para toda la mañana. Más tarde nos esperará una jornada en la que no pararemos de andar, pero merecerá la pena el paseo lleno de zonas verdes y que concluirá junto al mar.


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Monte dos Pazos y Castrelos, dos pulmones de Vigo

Además de gozar de las vistas que nos ofrece su posición elevada con respecto a la Ría de Vigo y la ciudad, Monte dos Pozos es un sitio perfecto para pasar una mañana tranquila: paseando junto al lago bajo pinos y eucaliptos, haciendo una de sus rutas de senderismo o almorzando en sus zonas de barbacoa y merenderos. No obstante, no hay que dejar la comida para muy tarde porque aún nos queda bastante por ver.

De Monte dos Pozos nos iremos hasta otro de los pulmones de la ciudad, Castrelos, para mi gusto lugar más encantador de la ciudad. Este enorme parque en forma de gran bosque está comunicado con el Pazo Quiñones de León, un edificio señorial junto al cual se ubica un delicioso y cuidado conjunto de jardines. El pazo acoge el Museo Quiñones de León que recoge la historia del municipio, encontrándonos desde piezas celtas, arqueología paleolítica y neolítica, hasta cosas actuales. La entrada es gratuita.

Pero lo mejor de la zona de Castrelos son los jardines del Pazo Quiñones de León, levantados en el siglo XIX por el Marqués de Alceda y divididos en varios estilos y secciones: el jardín de acceso, la rosaleda, el jardín francés, el jardín inglés o pradera del té, la solana y el bosque, habiendo además un estanque con una reproducciñon en miniatura del pazo. Es muy agradable disfrutar de su variedad de especies y de los contrastes entre los trazados de los distintos tipos de jardín.

Descendiendo hasta la playa

Desde Castrelos proponemos tomar el camino de la vera del río Lagares hasta la playa, dejando a un lado el Estadio de Balaídos donde juega el Celta de Vigo y con la opción de desviarnos ligeramente para hacer una parada en el parque Bouza. Siguiendo el curso del río descenderemos en un paseo apacible que nos llevará por distintas zonas de Vigo para dar con Samil.

Samil
Puesta de sol en Samil

De todas las playas de la ciudad de Vigo, Samil es la más famosa. Es muy bonita, aunque a veces pueda ponérsele la pega de que haya demasiada gente y los vigueses prefieran ir a otras playas con menos turistas. Quizás esto sea un problema si buscamos pasar el día en la arena pero para caminar por su paseo marítimo es perfecto ya que siempre está llena de vida. En Samil hay zona para patinar, una pista de coches teledirigidos, parques infantiles, piscinas, bolera, discotecas, entre varias ofertas de ocio, y no faltan los bares y restaurantes donde cenar o tomar una copa.

Lo que no conoce tanta gente de Samil es el Museo Verbum, o Casa de las palabras, una atracción muy original que si vamos con tiempo recomiendo encarecidamente. Mediante distintos juegos interactivos aprenderemos cuestiones de léxico, fonética o etimología, y saldremos con la sensación de haber realizado una actividad curiosa y divulgativa. Ideal para ir con niños.

Acabamos nuestra escapada en Vigo allí, en Samil, sentados en la playa viendo atardecer sobre las Islas Cíes. ¿Podría haber una forma mejor?

Fotos | Álvaro Onieva Enlace | Turismo de Vigo En Diario del Viajero | Vigo en 48 horas (I)

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