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Gastronomía en las Eolias: homenaje al slow food

Gastronomía en las Eolias: homenaje al slow food
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En las Islas Eolias es palpable, por encima de todo, una genuina devoción por el alcaparro, un arbusto típicamente mediterráneo cuyo fruto de contundente sabor es tratado por los productores locales como un auténtico tesoro. Es tanto el mimo que dedican a la elaboración de las alcaparras que probablemente sería una temeridad intentar escribir sobre ello sin caer en errores conceptuales graves.

092.JPGLa alcaparra es un producto esencial para las Islas Eolias. En la isla de Salina se encuentra una pequeña producción local realizada con el máximo rigor. Más que los beneficios económicos obtenidos de su comercialización, los llamados capperi mantienen a los salinianos unidos con su entorno y les acercan a una forma más harmoniosa de convivir con el territorio. La alcaparra, junto con el aceite de oliva y la preciada Malvasia delle Lipari, conforman una interesante trilogía alternativa a la explotación meramente turística de las Islas Eolias. Aunque el cappero prevalece sobre el resto, hasta el punto de que es prácticamente imposible poner un pie en las Eolias y no comer alguno, aunque sea solamente uno.

IMG_1824.JPGAlgo parecido pasa con la dulce y aromática uva blanca con la que se elabora el vino de Malvasía, que reposa expuesta al sol atrayendo a millones de insectos que deambulan embriagados por su aroma. Este vino, introducido en todo el Mediterráneo por los griegos hace más de 25 siglos y que durante el siglo XIX había jugado un papel crucial en la economía de las Islas Eolias, se produce hoy en día en cantidades escasas y en pequeñas haciendas, aunque se encuentra en proceso de recuperación bajo el paraguas del movimiento slow food. La Malvasia delle Lipari obtuvo el reconocimiento como denominación de origen controlada en 1973.

Existen también otras variedades gastronómicas típicas de las Eolias que no necesariamente se encuentran en los circuitos turísticos oficiales, como la Nacatula de Lipari, un dulce artesanal, o el propio aceite producido en la isla de Salina.

La gastronomía eoliana, como corresponde a un territorio que depende casi exclusivamente del mar, nos ofrece además las ya más conocidas y sabrosas recetas con pulpo, pez espada y chipirón.

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