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Roma (I)

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Todos hemos escuchado aquello de "todos los caminos conducen a Roma...". Pues bien, de una u otra forma, esto es verdad.

Desde la época en que los ejércitos romanos fueron abriendo caminos y construyendo magníficas obras de ingeniería a lo largo y ancho del mundo conocido, hasta el día de hoy, Roma es una de esas ciudades que hay que conocer.

La llegada en avión al aeropuerto de Fiumiccino puede deprimirnos un poco. Las instalaciones son un tanto anticuadas y faltas de escala, pero podemos encontrar todo lo que necesitamos.

La forma más cómoda y económica para llegar al centro de la ciudad desde el aeropuerto para uno o dos viajeros es, sin dudas, el tren. Hay por lo menos 3 servicios hacia la ciudad, aunque el más conveniente por la frecuencia de salidas es el Leonardo da Vinci Express.

El precio del ticket es de €11 por persona y por trayecto. No hay tarifa especial por un ticket de ida y vuelta. Los billetes se compran directamente en la taquilla, al lado del andén de salida. El viaje dura aproximadamente 35 minutos y nos deja directamente en la Stazione Termini, estación central de transporte en el centro de Roma. Frente a la puerta de llegada C del aeropuerto, encontraremos las indicaciones para llegar a la salida del tren. Asimismo aquí se encuentra la oficina de la Comune di Roma donde compraremos los pases necesarios para movernos por la ciudad.

Si lo queremos es ahorrarnos unos euros en nuestra estadía, y molestias al momento de comprar billetes de transporte o entradas a museos, lo mejor será comprar un Romapass. Su valor es de 18 euros por persona. Muy conveniente si contamos que cada viaje urbano cuesta 1 euro y las entradas no bajan de los 15 euros por persona.

Este pase cubre todos los medios de transporte en la ciudad de Roma, todas las veces que lo necesites durante 3 días. Además, se incluye la entrada a 2 museos de la ciudad. Esto es sumamente ventajoso porque los billetos de autobus deben comprarse en los Tabacci o locales de venta de tabaco que no siempre están accesibles o abiertos. En el caso de los museos más conocidos, te ahorrarás haces las filas en las taquillas. Para que te des una idea, si quieres visitar el Coliseo te evitarás una media de 40 minutos de espera y pasarás directamente por un acceso especial, perfectamente señalizado, frente a la mirada de odio de aquellos menos previsores (o informados).

Atención: este pase no incluye los Museos Vaticanos porque, para aquellos que se les escape el detalle, no están dentro de la ciudad de Roma sino dentro de territorio del Vaticano.

Con respecto a los transportes, diremos que el autobus es el más utilizado. Tiene muchas líneas que recorren toda la ciudad, con muchas frecuencias y paradas o fermatas a cada paso. El modo de uso es muy... italiano, por decirlo de alguna manera. Te subes al autobús y esperas a ver qué pasa. Hay dos maquinas donde validar el pase o billete, pero si no hay un inspector por allí, el porcentajde de gente que lo hace (o que sube con un billete válido) es bastante bajo. Para desconcierto de los turistas.

El Metro romano, con sus 2 líneas, cubre bastante bien las necesidades de movilidad. En el futuro habrá una tercer línea que se encuentra en construcción.

La Stazione Termini es el punto neurálgico del transporte romano. Aquí llegan los principales trenes suburbanos y de largo recorrido, pasan ambas líneas de metro y hay una enorme plataforma donde inician o finalizan todas las líneas de autobus.

Bueno, hemos llegado a Roma, ahora saldremos a recorrerla.

Continuará...

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