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Una tarde de circo en Rusia

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Quizá os sorprenda, pero cuando me preguntan alguna cosa especial que hacer en Rusia, siempre respondo lo mismo: Durante vuestro viaje al país no olvidéis reservar una tarde para disfrutar de un auténtico espectáculo de circo ruso.

Puede que de primeras no se os antoje demasiado apetecible. ¿Al circo? ¿Quién quiere ir al circo a estas alturas? Pero al igual que no se puede viajar a India sin ir al menos una vez al cine, en Rusia, si queremos conocer un poco más de cerca la cultura del país, una tarde de circo es casi imprescindible.

Y es que el circo es un espectáculo con una tradición muy arraigada en Rusia. Primero fueron los artistas itinerantes, popularmente conocidos como skomoroji, del siglo XI; después su fundación oficial en 1919, cuando a través de un decreto de Lenin todos los circos pasaron a ser propiedad del Estado y controlados por el Gobierno. A día de hoy, el circo es toda una institución en Rusia, y resulta difícil dar con alguna ciudad que no cuente con su propio edificio y compañía.

Por eso, raro será que en vuestro viaje a Rusia no tengáis la oportunidad de comprar una entrada para disfrutar de la función. No la desaprovechéis; viajéis o no con niños, el circo es un entretenimiento que se desarrolla tanto dentro como fuera de la pista.

Dentro, los acróbatas, bailarinas, magos, domadores, y los siempre presentes payasos, hacen las delicias del público. Sinceramente, la calidad del espectáculo que yo tuve la oportunidad de ver fue excepcional.

Fuera, el propio público supone un entretenimiento añadido para el turista que, desde los ojos de la novedad, no da crédito de hasta qué punto los rusos se toman en serio eso de "ir al circo".

El precio de las entradas varía, pero parten de los 300 rublos (7 euros), llegando a los 700 rublos (17 euros) las más caras; sentados, eso sí, en una buena posición. Al menos, así es con las compañías "normalitas": las más afamadas pueden llegar a costar mucho más.

No lo dejéis para el último momento, porque aunque os cueste creerlo, las entradas vuelan. Y es que cuando llega a la ciudad una compañía nueva o de renombre, nadie quiere perder la oportunidad de verla.

Haced caso a mi consejo y, en vuestro viaje a Rusia, reservad un par de horas para disfrutar de un auténtico espectáculo de circo ruso. Si se os hace pesado, siempre podréis salir antes de que termine la función...

Foto | Carmen En Diario del Viajero | Mi primera experiencia en un banya: el baño tradicional ruso, La magia del Kremlin de Kazan, en Rusia

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