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Visita a la tumba de Chateaubriand

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Nació en Saint-Malo y allí quiso descansar para siempre. El escritor francés François-René de Chateaubriand vivió una agitada vida entre Paris y varias ciudades europeas. Su vida pública le hizo ganar amigos y enemigos a raíz de sus ideas políticas ultramonárquicas en momentos de gran ebullición política en Francia.

Vivió la Revolución Francesa en el bando políticamente incorrecto. Trabajó para reyes y se enfrentó a revolucionarios y también a Napoleón. Escribió algunas de las piezas maestras de la literatura gala, incluyeno una que podríamos considerar "de viaje": Itinéraire de Paris à Jérusalem en 1811. Y en sus últimas horas, pidió volver para siempre a su ciudad natal y ser enterrado en la pequeñísima isla de Grand Bé.

Y eligió un lugar espectacular. La pequeña isla se encuentra frente a la ciudad amurallada de Saint-Malo. Desde lo alto de sus murallas puede verse este minúsculo trocito de tierra, al que puede llegarse a pie cuando la marea está baja. Una pequeña porción de arena húmeda y llena de algas es la alfombra que lleva hasta el sepulcro de una de las grandes plumas francesas.

Chateaubriand pidió ser enterrado allí para "sólo escuchar el mar y el viento" y así es. Desde allí, donde no hay placa alguna que nos cuente quien reposa en el promontorio, se tiene una vista abierta del mar, las islas y faros bretones a la distancia. El clima suele darle la razón a Chateaubriand, aullando y salpicando su morada con el fuerte oleaje que llega a subir las paredes de las murallas de la ciudad borrando las huellas de la arena. Y con ellas, las de una vida vivida entre la Monarquía y la Revolución, sin decidirse.

Foto |Alkainel En Diario del Viajero | Isla de Brehat, Francia (I)

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