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Zlatoust, ciudad para coleccionistas

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La ciudad rusa de Zlatoust se ufana de dos cosas: ser el centro de producción de armas y relojes de colección y de ser la cuna de uno de los mas grandes ajedrecistas de la historia: Anatoly Karpov.

Tal vez no sea suficiente razón para cruzar los cientos de kilómetros que la separan de Moscú, pero es interesante saber que en una región llamada Oblast de Cheliábinski hay una pequeña ciudad que es una mezcla de Toledo y la Selva Negra. Y no por su monumentalidad sino por su industria principal.

Allí se dedican a fundir y grabar espadas y armas blancas de colección. De aquí salen las piezas que suelen mostrarse en vitrinas de colecciones privadas y museos, y son frecuentemente regalos oficiales de las instituciones públicas rusas.

Recuerdo haber visto algunas de estas piezas de gran trabajo en el Hermitage y no dudo que mas de un gobierno del mundo tendrá un sable o lo que sea, que lleve la firma de Zlatoust. Es también la sede de una serie de talleres artesanales especializados en la realización de piezas de alta relojería.

No son relojes para llevarte de recuerdo, sino mas bien de objetos decorativos a su estilo. Relojes clásicos de mesa, grandes piezas de pie, etc. como las que vemos en las visitas a palacios. Muchos de sus relojes decoran estancias de casas reales de todo el mundo.

Interesante, pero no creo que el tema me lleve hasta allí.

En Diario del Viajero | La ruta de los relojes en la Selva Negra

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