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Visitando la casa de Heidi, el abuelito y las cabras

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A pesar de que Suiza es un país pequeñísimo y que está en el centro de Europa, es un gran desconocido... aparte de que sabemos que guarda celosamente el dinero de nuestro Bárcenas. Pero Suiza está llena de lugares increíbles o directamente freaks. En Suiza vivieron Albert Einstein, Freddy Mercury o Charles Chaplin. En Suiza, también, se come perro en determinadas aldeas (el último lugar de Europa donde aún se hace).

También un bar dedicado a la iconografía de la película Alien, la cascada donde murió Sherlock Holmes, el lugar donde nació Frankenstein, la ruta del primer viaje lisérgico de la historia, el mirador más alto de Europa, el glaciar perpetuo más antiguo... y la casa de Heidi. Sí, no la auténtica, porque Heidi, como Holmes, fue un personaje de ficción. Pero sí el lugar donde supuestamente Heidi podría vivir. Con Pedro. Con las cabritas. Y con el abuelo.

Maienfeld, cerca de la frontera austríaca, es famosa fundamentamente porque fue el hogar de Heidi, la célebre niña de mejillas sonrosadas creada por Johanna Spyri (1829-1901). La cabaña que ahora encontramos allí es una recreación de la supuesta casa de Heidi. Concretamente, Heidihaus, la casa de Heidi, está enclavada precisamente en Heididorf, el pueblo de Heidi, un simple puñado de casas con una boutique y un museo dedicado al personaje.

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La visita al pueblo de Heidi, así como pasear por el Camino de Aventuras, el sendero de Heidi, vale dinero: 7 fancos suizos para los adultos y 3 para los menores.

Entre las viviendas se pueden admirar esculturas talladas en troncos de madera representando vacas, cabras o gallos. La Casa Museo recrea el modo de vida de Heidi y su abuelito. En una de las habitaciones, cincelados en cera, se encuentran la propia Heidi y Pedro. No falta ningún detalle. La estancia donde fabricaban quesos, la mesa de madera donde comían, con platos y cubiertos, los armarios con la ropa de Heidi, su característica cama de paja. También existe la posibilidad de visitar la casa de Pedro, en Ochsenberg, un poco más arriba, a 1.111 metros de altitud.

La visita no se limita a estas estancias. El visitante puede recorrer todo un sendero jalonado de lugares emblemáticos de la iconografía de Heidi: concretamente 12 momentos emblemáticos de la historia. Recorrerlo supone varias horas y presenta un desnivel de casi 500 metros, entre el poblado de Heidi, que está a 660 metros sobre el nivel de mar, y el punto más elevado del recorrido.

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El primer punto emblemático es «la fuente donde Pedro daba de beber a sus cabras». 100 metros más arriba había un banco de madera, «donde Heidi y el abuelo paraban a descansar cuando bajaban al pueblo a vender sus quesos». Más arriba aún «el lugar donde la silla de ruedas de Clara se rompió y la niña anduvo por primera vez». Luego unas esculturas de madera de Niebla, y de las cabras Blanquita y Copo de nieve.

En definitiva un lugar donde seguro que disfrutarán sobremaneras los aficionados a Heidi, sobre todo los que seguían sus andanzas en la adaptación de dibujos animadas realizada por Hayao Miyazaki (sí, el de Mi vecino Totoro).

Sitio Oficial | Heididorf

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