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Cruzar Escocia en tren de lujo con spa ya es posible

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Cruzar Escocia en tren de lujo con spa ya es posible

Ya hemos hablado en alguna ocasión del encanto que tiene viajar por un país disfrutando del paisaje con calma en su línea férrea, pero toda experiencia se puede mejorar y ahora cruzar Escocia en tren mientras te relajas en su spa es posible. Viaje de lujo, tranquilo y muy relajado.

Por supuesto que no es en un tren de línea regular, que aunque tengan un buen servicio en el país no llegan a tanto, sino con el Belmond Royal Scotsman, un servicio del lujo para unos pocos que tengan ganas (y mucho dinero) para disfrutar de las Tierras Altas a la vieja usanza con grandes mejoras.

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11 imágenes que te enamorarán de Escocia

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11 imágenes que te enamorarán de Escocia

Te invito a un recorrido por once imágenes que te enamorarán de Escocia. Recorrermos rincones y paisajes menos conocidos, sitios que merecen detenerse para vivirlos despacio, en la soledad de las tierras bravas del norte.

Gracias a las fotografías de otros viajeros, espiamos los colores del verano y del otoño, los perfiles de las llanuras y las montañas escocesas para dejarnos encantar por las imágenes y conocer algunos datos e historias interesantes.

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Descubriendo las Highlands en coche, el lago Ness, y que uno debe ser fiel a sí mismo (aunque no lo sea)

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Descubriendo las Highlands en coche, el lago Ness, y que uno debe ser fiel a sí mismo (aunque no lo sea)

Hace unos años tuve la ocasión de recorrer el norte de Escocia en coche acompañado de una persona muy viajada, una mujer de verborrea incontenible y nombre de duende: Deirdre. Reseguimos la costa, donde las gaviotas chillaban en el cielo. Nos adentramos en el perpetuo celaje de diminuta lluvia que se cernía sobre las Highlands. Recorriendo carreteras de dos sentidos tan anchas como una carretera de un sentido: tiras de asfalto en mitad de inmensos campos verdes.

Bajamos del coche y también paseamos por senderos formados por las pisadas de otros viajeros. Ascendimos una colina verde a través de ramas secas dispuestas a intervalos, que obraban a modo de peldaños. El suelo era blando y húmedo, casi pulposo. El mundo desapareció y sólo estábamos nosotros y el bosque, y las sinfonías que llegaban por parte de aves invisibles para nosotros. Hablábamos poco, pero una intimidad más allá de las palabras se había establecido entre nosotros.

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