
Si tienes una carta de amor guardada en el fondo de un cajón, ajada de tanto leerla y con algún borrón causado por una lágrima, no creas que eres la excepción. De hecho, hay cientos, miles, cientos de miles de ejemplos similares al tuyo. Tantos que hasta hay un museo dedicado a las relaciones rotas.
Casi cualquier objeto que haya compartido contigo una ruptura amorosa, puede transformarse en una pieza de esta colección ya que el fondo de este museo está compuesto por todo aquello que tenga un profundo significado romántico, con un cierto dejo de melancolía (o de rabia). Puede ser una servilleta en la que alguien enjugó una lágrima al ser abandonado, un libro que fuera arrojado a la cabeza de quien ha plantado a alguien, anillos verdaderos de compromisos frustrados, trajes de novias “plantadas” frente al altar, el menú de la última cena compartida o una pila de astillas de madera (ya te contaré).
Los objetos expuestos son tan variados como razones existen para que una relación se vaya al garete. Además de las mencionadas cartas (y poemas escritos con el corazón encogido de dolor, por supuesto), fotos con alfileres clavados, flores marchitas, o copas aburridas de esperar, hay una gran cantidad de objetos dejados en el museo por alguno de los protagonistas de insólitas historias. Aquí algunos ejemplos:

Tal vez en este último ejemplo encontramos una de las razones por las que este museo despierta tanto interés. En una separación, es sencillo desprenderse de cosas banales, sin un significado profundo. Pero cuando se trata de los sentimientos, cuando tenemos que deshacernos de un sentimiento porque al “otro” no le sirve mas… entonces nos encontramos desarmados. Solemos dotar a pequeños objetos de un significado casi mágico, y entonces ese mueble, o el peluche que durmió meses en un rincón, o una prenda determinada del “otro” pasa a convertirse en la muestra palpable del desamor.
Ya sea con dolor o con vergüenza, movidos por la rabia o la desesperación, ponemos la mirada en esos objetos cotidianos que ahora tienen un profundo significado. Y los amamos o los odiamos. Sin puntos medios. A corazón abierto. Y entonces terminan mojados de lágrimas o amputados, hechos jirones o donados a una colección de museo.
Cualquiera que haya pasado por una ruptura, que conozca el desamor en primera persona, sabrá valorar esta colección y recorrerla con el respeto del dolor compartido.
El museo se encuentra en Zagreb. Aquí su sitio web con información sobre horarios, tarifas y demás.
Foto | Toronja azul
En Diario del Viajero | Más museos