
El próximo 28 de octubre el mundo recuperará una joya arquitectónica y un símbolo de la cultura: el Teatro Bolshoi de Moscú.
Es que tras seis años de obras en las que no faltaron los problemas, la restauración y recuperación de algunos espacios llega a su final para, así, volver a lucir radiante y recibir al público expectante por ver como ha resultado todo y, claro, disfrutar de lo mejor de la música y el ballet.
De este modo, el edificio construido en 1825 por el arquitecto Osip Bové y que sufrió, desde entonces, diferentes restauraciones y alteraciones en su aspecto, intentará recuperar ahora sus rasgos primitivos gracias a la labor de reconstrucción a la que se lo ha sometido durante los últimos años.
Entonces, entre la gran cantidad de trabajos que se realizaron en el teatro, algunos de los más importantes fueron los de modernizar y mejorar la acústica de la sala, colocar nueva iluminación, instalar un flamante telón italiano y hermosas butacas francesas.









