
Ya hemos comentado que Lisboa está emplazada sobre terreno montañoso, sobre sus siete colinas. Ello otorga una fisionomía peculiar y encantadora a sus barrios, aunque cansada para el caminante.
Los elevadores o funiculares de Lisboa son los “hermanos” de los famosos tranvías, y ayudan a superar los desniveles de un modo cómodo. Así se convierten en una experiencia muy recomendable para llegar desde el río y las zonas bajas a las partes altas de la ciudad, como Bairro Alto, Alfama y Graça.
Los elevadores “amarelos”, son funiculares potentes que salvan el desnivel entre los barrios altos y los bajos. Históricamente Lisboa ha tenido ocho de estos funiculares, de los que sobreviven tres:








