
Si hay una cosa que pinta la personalidad de los habitantes de una ciudad y su respeto por las normas, es ver cómo cruzan una calle.
Los hay obedientes y disciplinados como los alemanes que hasta que el caballero del semáforo para peatones no se ponga verde (aunque no pase un alma por la calle), no se animan a poner un pie en la calzada.
Los hay como los romanos, que dan fe de una confianza en sí mismos absoluta y una suficienca increíble al hacer frente al caótico tráfico poniendo el pecho y cruzando sin más (y casi nunca por la senda marcada por supuesto)
En este vídeo veremos a un habitante de Cairo (o un turista “copiando” el modus operandi, da igual) que se aventura a cruzar una calle con tráfico intenso, con su bolsita de McDonald’s en la mano y a escasos 10 metros del lugar autorizado (esas marcas blancas pintadas en el suelo, ¿las ubican?).
Siempre cabe la posibilidad de pegarse a un habitante de la ciudad que visitamos, que ya conocen los riesgos y las tácticas para evitarlos. Este es el caso de estos turistas en una calle de Ho Chi Minh.