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Descubriendo los secretos del cine en Warner Bros Studios (acompañado de garrulos) (II)

Descubriendo los secretos del cine en Warner Bros Studios (acompañado de garrulos) (II)
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Como os adelantaba en la primera entrega de este artículo, uno de mis días en Los Ángeles, California, lo dediqué casi en su integridad a visitar los estudios cinematográficos de Warner Bros. La visita fue espectacular, a pesar, incluso, de que en nuestro grupo hubiera unos garrulos que no sabían más de cine de Hollywood que un ciudadano de Turkmenistán que nunca hubiera salido del país.

Ello no me habría molestado demasiado si, por su culpa, el guía que nos enseñaba las diferentes localizaciones no hubiera tenido que centrarse en hablar de puerilidades para contentar a la mayoría del público reinante, pasando de largo por pequeñas maravillas que yo había venido a visitar ex profeso.

Por ejemplo, en nuestra primera parada del carricoche, atisbamos de lejos una plaza central típica de pueblo. Sólo dedicamos diez segundos a ella. Afortunadamente nos pudimos descolgar del grupo unos minutos, mientras proliferaban las bromas tipo “¿Ha visto usted mis Tetas?”, para acercarnos a la plaza, verlo todo de cerca, y hacer algunas fotos. Aquella plaza era mítica. Era una plaza comodín que había sido empleada en innumerables películas, y se reconocía enseguida. Pero sobre todo era la plaza (con cenador incluido) del idílico y edénico pueblo de Stars Hollow, donde se desarrolla la serie de televisión Las chicas Gilmore.

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También visitamos una calle bastante típica que aparece en muchas películas, series y hasta videoclips. Es una calle que, con cuatro cambios en las fachadas, un poco de pintura, y la sustitución de algunos árboles, sirve para rodar millones de escenas de calle. De hecho descubrimos que la calle tenía árboles a cada lado de la acera, pero eran árboles de diferente naturaleza, a fin de representar el clima del Este o del Oeste del país. Así podían rodarse películas que transcurrieran en localizaciones muy distintas en el mismo sitio.

Lo más sorprendente, sin embargo, es abrir la puerta de la mayoría de las tiendas, restaurantes y viviendas. Dentro no hay nada. Solo un gran vacío cruzado de travesaños y restos de mampostería. Como el backstage de un teatro.

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Estuvimos en un barrio de las afueras que es donde están las casas de todos los personajes de ficción de las series y películas. Por ejemplo, vimos una casa que se empleaba en True Blood que justo en ese momento se estaba acondicionando para otra serie. También estuvimos en el interior de otra casa donde se rodaron los interiores de una vivienda que aparecía en Friends, concretamente en una escalera donde sucede un hecho trascendente en la serie.

Otra cosa que me dejó de piedra fue descubrir una gran instalación que parecía un hospital. Bueno, en aquel momento sólo parecía un hospital. En realidad aquel edificio se usaba como hospital, como oficinas, e incluso como aeropuerto (al parecer sale muy caro grabar en un aeropuerto de verdad).

También vimos el subsótano donde el dueño de Gizmo tiene su tienda de baratijas, de la película Gremlins.

Gizmo
Era una sensación extraña recorrer aquellas calles que parecían de verdad, a primera vista, que te sonaban de mil escenas del cine, pero que a medida que examinabas de cerca los detalles, o que incluso los tocabas con tus propias manos, advertías que todo era un trampantojo de teatro.

En la siguiente y última entrega de esta serie de artículos continuamos con este tour, en el que también visitamos un museo muy especial, así como la icónica cafetería de Friends: Central Perk.

Fotos | Sergio Parra En Diario del Viajero | Los Angeles, una ciudad desierta

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