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Las calles del turismo sexual en Bangkok: Soi Cowboy

Las calles del turismo sexual en Bangkok: Soi Cowboy
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No descubro nada nuevo al decir que Bangkok es considerada por muchos la capital del turismo sexual en el continente asiático. Sus famosos “lady-boys”, “ping-pong shows” y el ambiente ultra liberal que se respira en sus calles la han hecho merecedora de tan cuestionable honor; algo que, nos guste o no, actúa como poderoso reclamo a la hora de atraer a determinado tipo de “turistas”.

Personalmente, a la hora de viajar a cualquier lugar trato de empaparme lo más posible de su realidad social y verlo todo por mis propios ojos: incluso aquellos aspectos que puedan estar más alejados de mis gustos o principios. Por eso, en una de mis últimas visitas a la capital de Tailandia no dudé en dedicar un par de noches a recorrer tres de los más famosos “barrios rojos” de la ciudad: Soi Cowboy, Nana Plaza y Patpong.

Hoy os voy a presentar Soi Cowboy: una pequeña calle de apenas doscientos metros, donde los locales se suceden unos a otros sin interrupción, iluminados por carteles de neón, y envueltos en una gran niebla, en parte artificial, en parte provocada por el humo de los cigarrillos.

Encontrar una mujer extranjera en Soi Cowboy es difícil. Si acaso alguna turista despistada o demasiado curiosa, acompañada de algunos amigos. La fauna autóctona de Soi Cowboy la componen tailandesas que rondan los veinte años (cuando no menos), vestidas con faldas diminutas, y tratando de captar clientes para sus locales con jugosas ofertas en el precio de las jarras de cerveza.

En las terrazas, grupos de hombres occidentales, vestidos con traje y corbatas aflojadas, beben sin interrupción mientras juguetean con chicas que bien podrían ser sus hijas. A la vista de semejante escena, tan normal en estos distritos, es casi imposible no preguntarse cuántos viajes de negocios a estas tierras tendrán como parte de su programa fijo un “final feliz”.

El interior de los “go-go bars” de Soi Cowboy es muy parecido en todos ellos: poca luz y pequeñas mesas en torno a un escenario en el que quince o veinte chicas se contonean al ritmo de una música hipnótica, apenas cubiertas por un cinturón, o directamente como dios las trajo al mundo.

No hace falta observar demasiado para darse cuenta de cómo funciona el sistema: cada chica cuenta con una pequeña chapita numerada enganchada en la ropa, de modo que si algún hombre requiere sus servicios sólo tiene que indicárselo al encargado, previo pago de una pequeña multa, y la chica bajará de la tarima para atenderle. A partir de ahí, la negociación correrá entre el cliente y la “bailarina”, sin intermediarios de ningún tipo (al menos, "en teoría").

No puedo negar que las escasas dos horas y media que pasé en aquella calle, en las que incluso me permití tomar una copa en uno de los locales, me dejaron muy mal cuerpo. Más o menos, la misma sensación que me produjo visitar el Barrio Rojo de Amsterdam, al que por cierto no he querido volver, si bien han sido varias las ocasiones en las que me he dejado caer por la ciudad holandesa tras mi primer viaje al país, hace ya algunos años.

No obstante, eso no impidió que la noche siguiente me armase de valor para recorrer los distritos de Nana Plaza y Patpong: guste o no, sigo manteniendo que para juzgar y/o opinar sobre algo hay que verlo uno mismo. Aunque sepas lo que te vas a encontrar. Aunque sepas, de antemano, que no te va a gustar.

La manera más sencilla y rápida de llegar a Soi Cowboy es tomar el Skytrain y bajarse en Asok Station. Soi Cowboy se encuentra entre las calles Sukhumvit Soi 21 y Soi 23, a escasos metros del Grand Millennium Sukhumvit Hotel, de cinco estrellas.

Foto | Carmen en Flickr En Diario del Viajero | El turismo sexual en Camboya, Jeju Loveland, un parque temático sexual en Corea

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