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¿Eres de los que prueban todo? Te damos 4 consejos para que tu estómago no sufra
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¿Eres de los que prueban todo? Te damos 4 consejos para que tu estómago no sufra

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Probar la gastronomía del lugar al que viajamos es una parte fundamental de la experiencia de descubrir nuevos países y conocer y vivir su cultura en primera persona. Aunque, claro está, a veces no tenemos buena suerte y nuestros estómagos deciden que les estamos dando más de lo que pueden soportar. Bien sea porque las condiciones higiénicas dejen que desear, bien porque directamente hayamos tenido mala suerte, vamos a darte cuatro consejos para que las intoxicaciones alimentarias no sean parte del itinerario.

Cuidado con el agua del grifo

Agua del grifo

Si tu viaje tira más hacia el lado exótico, una de las principales cosas que debes tener en cuenta es si puedes o no puedes beber agua del grifo. Ante la duda, siempre es mejor que recurras a la botella de agua mineral –incluso para lavarte los dientes–, que tengas especial cuidado a la hora de mantener tu higiene personal y que desconfíes del hielo en los refrescos. Incluso las cantidades más pequeñas pueden contener bacterias, así que lo suyo es ser precavido.

Esta lista de países contiene todos los países en los que puedes beber un vaso de agua sin problemas. Por ejemplo, África está prácticamente vetada, mientras que en Europa sólo habría que tener cierta precaución en los países del este.

Tus verduras, bien cocinadas

Vegetales

Y creo que eso podríamos aplicarlo a cualquier otro producto, tanto carne como pescado. Las verduras con semillas y de hoja verde son de las que más casos de intoxicación alimentaria causan cada año. Esto va muy en relación con el anterior ítem de nuestra lista. Si comemos las verduras frescas en países donde el agua es un problema, tenemos todas las papeletas para acabar ingiriendo esas bacterias que habíamos intentado evitar bebiendo del grifo.

El calor del cocinado es nuestra mejor opción a la hora de librarnos de esas bacterias, tanto en el caso de las verduras como en carnes como cerdo o pollo. A veces esa tasca con pinta de antro puede ser el mejor lugar donde degustar la gastronomía más auténtica –y en muchas ocasiones lo es–... o puede ser un núcleo de E.coli de los que te dejan doblado el resto del viaje. Así que cuidado.

Evita la comida callejera

Street food

Lo sé, éste es uno de esos consejos que me costaría seguir incluso a mí. El encanto de la comida callejera no es poco, y suele ser una de las formas más chulas de descubrir la gastronomía local, los sabores y las recetas de cada país sin intermediarios ni adornos.

Por desgracia, en algunos casos también es la forma más sencilla de acabar con una intoxicación alimentaria de aúpa. En algunos países, estos puestos no siguen las mismas regulaciones sanitarias que los restaurantes, y siempre tendrás la duda de cuánto tiempo lleva al aire la comida que tienen expuesta. Si aun así no puedes evitarlo y esas brochetas te están llamando como si fuera el último día de tu vida, intenta que las cocinen delante de ti. Al menos así sabrás que no te estás comiendo unas que llevan al fresco dos días –o más–.

Toma medidas preventivas

Botiquín

Bueno, quizá no haga falta que lleves todo un botiquín de hierbas medicinales, pero sí que estaría bien que cuando hagas la maleta, tengas en cuenta meter algunos medicamentos preventivos que pueden ayudarte. Protectores estomacales y productos que ayudan a que los tejidos interiores del estómago no sufran especialmente son fundamentales a la hora de abordar las comidas más duras.

Y nunca está de más llevar medicación para cortar –y perdonad lo explícito– la diarrea o controlar las nauseas. Son dos de las cosas que más van a chafar vuestro viaje y si al final caemos en las garras de la intoxicación alimentaria, al menos estemos preparados para contrarrestarla de la forma más eficaz posible.

Si finalmente habéis sucumbido a las tentaciones gastronómicas, saber identificar los síntomas de lo que os puede pasar cuanto antes es sinónimo de atajarlo rápidamente. Las náuseas, los vómitos, la diarrea y los dolores abdominales suelen ser los más habituales. Si te ha subido la fiebre o en general te notas débil –y no porque te hayas hecho ese sendero que te encanta en tiempo récord–, tienes todas las papeletas para estar intoxicado, y es momento de dejar que entre en juego nuestro botiquín. Si este tipo de medicamentos no nos ayudan, quizá estemos con algo un poco más serio entre manos, así que ante la duda, acudir al médico nunca hizo mal a nadie.

Como veis, son consejos en los que, fundamentalmente, prima el sentido común. Al final, no se trata de que no podamos dar ni un paso en los países más exóticos sin medir todas sus consecuencias, sino de que usemos el sentido común para evitar pasar un mal rato que puede arruinarnos la estancia.

Fotos | Benjamin Shaw, Steve Johnson, Rusty Clark, Alexis Jaworski, Chris Hoare
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