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Ciudades de arena: Ouarzazate y Ait Benhaddou

Ciudades de arena: Ouarzazate y Ait Benhaddou
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El camino nos lleva hoy por tierras marroquíes, un poco más allá de Marrakech, donde se cruzan los valles del Draa, del Dadés y del Ziz.

Llegamos hoy hasta Ouarzazate donde la presa sobre el río Dadés ha inventado un lago que cambia la fisonomía de un territorio que separa las montañas y el desierto.

Las gargantas formadas por los tres ríos crean un valle fértil y son el acceso natural al emplazamiento de Ouarzazate, a 1.100 metros de altura. Esta ciudad tranquila y pujante, fue en su tiempo la plaza fuerte de la Legión Francesa en 1928.

Hoy en día, Ouarzazate es el punto de partida para conocer algunas de las más bellas kasbahs de Marruecos.

Entre uno de los barrios más populares de Ouarzazate, repleto de casas apiñadas, surje la kasbah de Taourirt que perteneciera a la familia Glaoui, antigua dueña del sur marroquí.

Esta kasbah fue construida durante el siglo XVIII y asombra aún hoy la fachada de sus altos muros, de tierra roja, lisos y decorados con figuras geométricas. Su interior laberíntico y fresco, esconde techos de madera policromada con finísimo gusto y alegres colores.

Aquí cerca, eocntraremos un ksar o pueblo bereber que bulle de energía cada domingo con su zoco repleto de alfarería del desierto, piedras talladas, especias y las famosas alfombras de Ouarzazate que se identifican por brillante azul y el amarillo oro.

 AIT BEN HADDOU

A sólo 30 kilómetros de aquí, Ait Benhaddou (foto), uno de los ksars más bellos del país, se ha ganado un puesto entre los sitios Patrimonio de la Humanidad.

Esta impresionante construcción fue realizada en adobe, y sigue habitada por unas pocas familiar. Está coronada por un risco de unos cien metros de altura, en el que hay restos de una antigua edificación y desde donde se divisa un magnífico paisaje.

Sus torres almenadas están decoradas con arcos ciegos y diseños geométricos que crean un efecto de luces y sombras. El perfil de las construcciones, el entorno impresionante y la gentileza de su gente han visto pasar varios equipos de filmación a lo largo de muchas décadas.

Aquí se filmaron escenas de la mítica Lawrence de Arabia (1962) y de Gladiator (2000)

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