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Binibeca, visita obligada en Menorca

Binibeca, visita obligada en Menorca
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Son muchas las razones que nos llevarían a visitar la bella isla de Menorca. Por su emplazamiento mediterráneo, por su geografía, por su historia y paisajes, y también por sus encantadores núcleos poblados. Si nos alejamos de las dos ciudades principales: Mahó y Ciutadella, encontraremos muchos pueblos donde sentirnos bien acogidos. Uno de ellos, Bibineca, se ha convertido en una visita obligada en Menorca.

La pequeñísima cala de Binibeca Vell está rodeada de pequeñas casas blancas, nacidas de la actividad pesquera y que pronto se transformaron para acoger a nuevos residentes, guiados por su atractivo turístico. Este pequeño núcleo de casas blancas y escaleras, nació en los años 60 para luego tomar nuevo impulso a partir de 1972.

Binibeca tiene vida propia mas allá del turismo. Apenas 200 habitantes residen aquí todo el año y es un deber de quien la visita en cualquier época del año, el saber respetar esa vida tranquila y silenciosa que caracteriza a Binibeca. Pude recorrerla hace unos días, y disfrutar de esa quietud entre sus angostas calles.

Se encuentra a sólo 8 kilómetros de Mahó y tiene una pequeña playa encantadora que el clima de Menorca permite usar más allá de la oleada veraniega. Una visita debe incluir una parada en alguno de sus blancos bares para tomar el ritmo lento de su comunidad, y probar algunas de los sabrosos souvenirs hechos de embutidos, quesos o dulces menorquines.

Pero no dejes por ello de tomarte tu tiempo para perderte entre sus callecitas o asomarte a las vistas desde lo alto para descubrir los tejados blancos sobre el azul intenso del mar de Menorca.

Foto | María Victoria Rodríguez En Diario del Viajero | Recorrido por los sabores de Menorca

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