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El funicular de Vallvidrera y el parque de Collserola (Barcelona)

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Cualquiera que conozca bien Barcelona sabe que se trata de una ciudad que guarda una infinidad de sorpresas, incluyendo el funicular de Vallvidrera, uno de los tres trenes funiculares de la ciudad junto con el de Montjuic y el del Tibidabo.

El funicular de Vallvidrera fue construido en 1906 para comunicar el ferrocarril de Sarrià con la sierra de Collserola, y tras la renovación de 1998 es un sistema moderno y automático, que realiza aproximadamente diez trayectos de ida y vuelta a la hora, pudiendo transportar 50 personas a la vez.

Al funicular se accede desde la estación Peu del Funicular, accesible mediante las líneas S1 y S2 de los Ferrocarriles de la Generalitat. Ambas líneas salen de la céntrica Plaza de Cataluña.

Funicular de Vallvidrera

Una gran ventaja es que está situado en la zona 1 del transporte metropolitano de Barcelona, y por tanto no es necesario adquirir un ticket especial para montar en el funicular. Basta hacer transbordo con el billete integrado normal (válido para metro, bus, tram y trenes de cercanías dentro de la zona metropolitana).

La cabina del funicular está totalmente acristalada para disfrutar la vista a medida que nos elevamos sobre Barcelona. Al final del trayecto, en Vallvidrera, se puede contemplar una magnífica panorámica de la ciudad. Además, el parque de Collserola es un espacio natural protegido, donde se puede disfrutar del bosque y la naturaleza a tan sólo unos minutos del caos urbano.

Una de las mayores atracciones del parque es la Torre de Collserola, una impresionante torre de telecomunicaciones de 288 metros, construida con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, que se puede visitar para dominar desde el mirador toda Barcelona y la comarca del Vallès.

Torre de Collserola

También se puede visitar el parque del Tibidabo, un parque de atracciones situado próximo al pico del mismo nombre, donde se encuentra el Tempo del Sagrado Corazón. El trayecto se puede hacer dando un paseo de dos kilómetros desde la salida del funicular o tomando el autobús 111 (usando el mismo billete integrado). De paso, esta es una forma mucho más barata que usar el funicular del Tibidabo, no integrado en la red de transporte metropolitano.

El parque de Collserola es uno de los lugares favoritos de los barceloneses para alejarse del ruido, el estrés y la contaminación, pero sigue siendo un desconocido para el turismo de masas. Quizá esta sea la mejor forma de preservar su encanto.

Imágenes | Ignacio Munguía, Matthew McLauchlin, Wikimedia Commons Más información | Funicular de Vallvidrera, Parc de Collserola En Diario del Viajero | El metro turístico de Barcelona

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