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La Puerta de Alcalá

La Puerta de Alcalá
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Imposible pasar por Madrid y no asomarse a la Puerta de Alcalá. Admirada, cantada, fotografiada miles de veces, es una de las imágenes icónicas de la capital española.

Ubicada en el mismo centro de la ciudad, en la Plaza de la Independencia, fue declara Maonumento Histórico Artísitico en 1976. Y a pesar de su figura, no es un arco de triunfo, sino una de las puertas de acceso al casco urbano de Madrid.

La mandó construir el llamado "mejor alcalde de Madrid", el rey Carlos III, para que la capital de España tuviera una entrada digna para recibir a monarcas europeos. Hubo varios proyectos y el soberano eligió el de su arquitecto favorito, Francisco Sabatini. Una curiosidad: la Puerta de Alcalá tiene distintos diseños en sus dos caras, porque el arquitecto presentó dos ideas, y el rey no pudo decidirse por ninguna de ellas. Su construcción terminó en 1778.

Es un arco de estilo neoclásico fabricado con berroqueña y granito. El cuerpo central, más grande y coronado por un frontón quebrado, tiene una placa alusiva al reinado de Carlos III y el escudo de armas real. Está cubierto por un pequeño tejado de planchas de plomo y decorado con esculturas, relieves, 10 columnas exteriores y 6 pilastras en el interior, con capiteles jónicos.

No se conservan las rejas de hierro con que se abría y cerraba, aunque sí se pueden ver los huecos de las bisagras. También los mojones que indican que por allí pasa la Cañada Real, el camino de trashumancia del ganado ovino de La Mesta (aún en uso una vez al año). Y, fijándose un poco, se aprecian muescas de disparos en la fachada exterior, fruto de los combates entre liberales y los Cien Mil Hijos de San Luis, en 1823. Se decidió conservarlos a pesar de someterla a sucesivas restauraciones.

Foto | Daquella manera En Diario del Viajero | Lo mas típico de Madrid: el centro

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