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Tres paseos por el Madrid de la Guerra Civil
España

Tres paseos por el Madrid de la Guerra Civil

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Este año no sólo se han cumplido cien años de la batalla del Somme de la Primera Guerra Mundial. También se han cumplido 80 desde el inicio de la Guerra Civil española, una contienda de la que todavía pueden encontrarse vestigios en diferentes lugares de España. En unas cuantas ciudades, por ejemplo, están abiertos al público algunos refugios antiaéreos, y existen asociaciones que buscan conservar el patrimonio que aún se mantiene de la guerra.

En Madrid, que estuvo bajo asedio del ejército franquista desde el otoño de 1936 y hasta el final de la contienda, puede resultar un poco más complicado seguir las huellas de la Guerra Civil, pero es posible. Hay agrupaciones y empresas que ofrecen visitas guiadas por las calles de la capital, algunas de las cuales recorren lugares importantes durante la guerra, y también podemos seguir nosotros algunas de esas huellas que dejó la Defensa de Madrid a través de tres paseos.

El frente de Ciudad Universitaria

Medicina

Las zonas de la Dehesa de la Villa y Ciudad Universitaria, al noroeste de Madrid, fueron el lugar donde se estabilizó el frente alrededor de la capital. Las fuerzas republicanas detuvieron el avance de las tropas franquistas en el otoño de 1936, y Madrid quedó asediada. En esos lugares es donde es más sencillo encontrarse actualmente restos de la contienda. El recorrido puede iniciarse en la parte superior de la Dehesa de la Villa, parque que mantiene, en parte, la condición boscosa que tenía hace tiempo, y hacerlo entre las calles Pirineos y Francos Rodríguez. Tenemos que dirigirnos hacia el Cerro de los Locos, o de las Balas, llamado así porque solía haber un campo de tiro en los alrededores.

Desde allí ya es posible divisar algunas de las trincheras excavadas para proteger la zona si el ejército nacional avanzaba por allí. Bajando desde el Cerro de los Locos en línea recta hacia la Agencia Estatal de Meteorología encontraremos muchos más restos de trincheras, utilizados ahora por ciclistas y deportistas en sus entrenamientos. Seguimos por la calle de Leonardo Prieto Castro, que nos lleva hacia la Avenida Complutense pasando entre las facultades de Físicas y Químicas, y tomamos esa avenida en dirección a Moncloa.

El campus de la Ciudad Universitaria se fundó a finales de los años 20 y, durante la Guerra Civil, fue el escenario de buena parte de los combates. Republicanos y franquistas llegaron a luchar planta por planta del Hospital Clínico, y es en la zona de las facultades de Farmacia y Medicina, en lo que se conoce como plaza de Ramón y Cajal, donde es posible ver otros vestigios de los enfrentamientos. En las columnas de la fachada de Farmacia, por ejemplo, y en un lateral de Medicina, en dirección al Instituto Anatómico Forense, pueden apreciarse todavía impactos de metralla.

Una foto publicada por Marina (@missmacguffin) el

El paseo nos lleva ahora, por delante de la Escuela Técnica Superior de Ingenierois Navales y del Museo de América, hasta la plaza de Moncloa, donde Franco erigió, en 1956, un Arco de la Victoria para conmemorar su victoria en la Guerra Civil, y donde puede verse también el Cuartel General del Ejército del Aire. Se levanta en el lugar de la antigua cárcel Modelo, evacuada en noviembre de 1936 y, después, destruida durante un bombardeo, y que era la primera línea defensiva del ejército republicano. Ahí pasaremos al otro lado de la carretera de entrada a la ciudad y entraremos en el Parque del Oeste.

Por allí, los nacionales llegaron a construir quince fortines en forma de torre para atacar esa línea republicana y proteger sus avances desde Ciudad Universitaria. Sólo quedan en pie tres, tapiados en los años 80, y con una forma tan característica, que es imposible perderlos de vista.

Parque Oeste

Este primer paseo puede continuarse tomando el metro en Moncloa y dirigiéndonos a la Casa de Campo, o utilizando el teleférico desde el Paseo del Pintor Rosales. Si optamos por esa segunda opción, podemos acercarnos al Templo de Debod, que se ubica en la Montaña del Príncipe Pío. Allí se encontraba el Cuartel de la Montaña, uno de los primeros en unirse a la sublevación del general Franco.

En la Casa de Campo está el Cerro Garabitas, distinguible hoy por una torre de vigilancia de guardas forestales, y que fue tomado por las tropas nacionales al principio de la guerra. Desde allí, y desde Ciudad Universitaria, se bombardeaba con obuses el centro de Madrid, y especialmente los barrios de Cuatro Caminos, Vallecas y Chamberí, razón por la que los republicanos intentaron tomarlo en numerosas ocasiones, sin éxito. Todavía es posible ver a su alrededor restos de trincheras.

El Madrid asediado

Si el Cuartel de la Montaña se unió al golpe de estado lanzado por Franco, el del Conde Duque se mantuvo leal al gobierno de la República, y ése puede ser un buen lugar donde empezar la segunda ruta. Es un edificio militar de 1717 para el acuartelamiento de los Guardias de Corps, que pasó a ser centro cultural a principios de los 80, y que ahora está rodeado de numerosos restaurantes, bares y tiendas.

Desde allí podemos dirigirnos, por las calles Alberto Aguilera y Carranza, a la Glorieta de Bilbao, desde donde tomaremos la calle Luchana hasta la plaza de Chamberí. En esa esquina se encuentra el Andén 0, el museo que permite visitar una estación de metro en desuso, conservada casi igual que como estaba en los año 20.

Chamberi

La estación de Chamberí, en la línea 1, también sirvió como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil, como muchas estaciones de metro. Madrid sufrió los bombardeos más duros entre noviembre de 1936 y enero de 1937, y por la zona se construyeron más refugios para los vecinos, como en la cercana plaza de Olavide. Todos ellos permanecen bajo tierra. Después de esta visita, volvemos sobre nuestros pasos para enfilar la calle Fuencarral en dirección a Gran Vía, una de las zonas más castigadas por la artillería franquista.

En esa calle, y en las de los alrededores, hasta no hace demasiado tiempo se encontraban bombas de la guerra, sin estallar, en edificios derruidos para construir otros. En algunos lugares emblemáticos, como en el antiguo hospicio de San Fernando, hoy Museo de Historia de Madrid, se utilizaron los sótanos para resguardar objetos expuestos desde que abrió como museo, en 1929, y bienes procedentes de iglesias, palacios y casonas. La facha churrigueresca del edificio, del siglo XVIII, se protegió de los bombardeos con un frente de ladrillo.

Escuelas San Anton 2 Lateral del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

Si seguimos paseando por la calle Fuencarral, llegaremos a la calle de la Farmacia, donde en la esquina con Hortaleza se levantaban las Escuelas Pías de San Antón. En ese edificio hoy se encuentra el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, pero durante la guerra hubo una checa, una cárcel gestionada por las milicias del Círculo Socialista del Sur. La otra checa más importante se encontraba en el palacio del Marqués de Riscal, en la esquina de la calle Marqués de Riscal con el Paseo de la Castellana.

El paseo hasta Gran Vía puede continuar tanto por la calle Hortaleza como por Fuencarral, aunque por la segunda acabamos frente a lo que era la Red de San Luis, en la entrada de la calle Montera, y al lado del edificio de Telefónica, en cuya azotea se ubicó un puesto de observación republicano para vigilar los avances nacionales en la Casa de Campo.

Gran Via

Los madrileños llegaron a rebautizar a la Gran Vía como "la avenida de los obuses", por los bombardeos diarios sufridos al principio de la guerra. En ese aspecto, es interesante ver los montajes fotográficos que el músico estadounidense, de raíces españolas, Sebastian Maharg realizó hace unos años, superponiendo imágenes de la época, encontradas en diferentes archivos, con fotos actuales de la ciudad de Google Street View.

Granvia36

El paseo por Gran Vía nos llevará a la plaza de Callao. Allí, donde ahora se encuentra un edificio de El Corte Inglés (que antes era Galería Preciados), se levantaba el Hotel Florida, que alojó a gran parte de la prensa internacional que cubría el conflicto. Y entre esa prensa había nombres célebres como los de Ernest Hemingway, Robert Capa y Gerda Taro, John Dos Passos o Martha Gellhorn, que se alojaban en un edificio que estaba muy expuesto a las bombas, y que vieron en la Guerra Civil española una historia que seguir muy de cerca ante la amenaza cada vez mayor de la Alemania de Hitler.

La calle Preciados conecta esa plaza con la Puerta del Sol, lugar emblemático de la capital que no se libró de los bombardeos ni de los ataques aéreos. Uno de ellos, ocurrido a finales de 1936, causó un cráter tan profundo, que sacó a la superficie las vías del metro. Desde el balcón de la Casa de Correos, que en la dictadura pasaría a ser la Dirección General de Seguridad, se proclamó en 1931 la Segunda República.

La Posición Jaca

El tercer y último paseo por el Madrid de la Guerra Civil nos lleva hasta el barrio de la Alameda de Osuna y al Parque del Capricho. Allí, aprovechando la lejanía del frente y la cobertura que daban los árboles del parque, se construyó en 1937 un búnker que sirvió como Cuartel General del Ejército republicano. Conocido como la Posición Jaca, desde allí se supervisaba la defensa de Madrid, y desde allí se rindió también la ciudad en 1939, dando fin a la guerra.

Parque Capricho

El búnker, de 2.000 metros cuadrados a unos 15 metros de profundidad, podía albergar hasta a 200 personas y está abierto al público desde el pasado mes de mayo, con visitas guiadas. Además, el parque es un gran ejemplo de jardín romántico, por lo que merece una visita por sí mismo. En el Palacete de la Alameda situó también su sede el Estado Mayor del ejército repúblicano.

Fotos | pegatina1, Janice Waltzer, Antonio Tajuelo, Viviendo Madrid

En Diario del Viajero | Castillo del Renacimiento y búnker de la Guerra Civil en Madrid

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