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5 rutas por Francia y Bélgica siguiendo la historia de la Primera Guerra Mundial

5 rutas por Francia y Bélgica siguiendo la historia de la Primera Guerra Mundial
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El próximo mes de julio se cumplen cien años de una de las batallas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial, la del Somme. Un millón de soldados británicos, canadienses, alemanes y franceses perdieron la vida en los 141 días que duró el enfrentamiento, iniciado cuando las tropas británicas y francesas intentaron romper las líneas alemanas en el río Somme, en la región de Picardía, el 1 de julio de 1916.

Fue uno de los exponentes más claros de la guerra de trincheras de aquella contienda, con los ejércitos pasando semanas (y meses) parapetados en largos y profundos surcos excavados en medio del barrio, aguantando los bombardeos del enemigo e intentando, sin éxito, ganar un poco de terreno. El centenario de la batalla del Somme ha dado pie a varios tours que ofrecen visitas guiadas a los escenarios de la Primera Guerra Mundial. Éstas son algunas rutas para quienes quieran seguir la historia de la contienda.

Los campos del Somme e Ieper

Puerta De Menin La Puerta de Menin en Ypres (Bélgica).

Existen varias empresas que ofrecen tours guiados por los campos de batalla del Somme (Francia) e Ypres, o Ieper (Bélgica). En algunas, los turistas pueden visitarlos en coche a su propio ritmo, con la asistencia de libros-guía, y en otras, pueden hacerlo a bordo del tren histórico P'tit Train de la Haute Somme (el pequeño tren del Alto Somme). En todos los casos, lo que los viajeros visitan son los campos alrededor de Albert (que tiene su propio museo de la batalla), la ciudad de Arrás y la cresta de Vimy (que tuvo su propia batalla en 1917), las trincheras y el cráter de Hooge (cerca de Ieper) y los cementerios de guerra en los alrededores, además de Ieper.

En esa localidad se encuentran varios cementerios de soldados caídos en la Gran Guerra, aunque el memorial más conocido sea el de la Puerta de Menen. Ypres, como era conocida en la época, vivió tres batallas distintas entre aliados y alemanes; una en 1914, otra en 1915 (en la que las fuerzas alemanas utilizaron por primera vez gas venenoso) y la tercera, en 1917, y en ese cementerio están enterrados casi todos los soldados fallecidos en las tres.

Verdún

Verdun Cementerio de guerra en Verdún (Francia).

De la batalla de Verdún se cumplieron cien años el pasado mes de febrero, una batalla que simboliza para los franceses el sufrimiento de la Primera Guerra Mundial. Duró 300 días y costó la vida a más de 700.000 soldados galos y alemanes. Los escenarios de esta batalla se encuentran a ambos lados del río Mosa y, entre los más destacados, figuran el campo minado y los túneles de la loma de Vauquois, el fuerte de Douaumont y su osario, el pueblo fantasma de Cumiéres-le-Mort-Homme (que forma parte de un circuito por pueblos destruidos durante la guerra) o el bosque de Argonne, donde tuvo lugar una de las últimas ofensivas aliadas antes del Armisticio.

Amiens

Amiens

Amiens es una ciudad cuya visita merece la pena ya sólo por su catedral gótica, Patrimonio de la Humanidad, y por la casa en la que Jules Verne vivió hasta su muerte. Pero, además, es un punto importante en cualquier recorrido por la historia de la Primera Guerra Mundial porque fue desde esa ciudad donde los aliados lanzaron la Ofensiva de los Cien Días, el último gran ataque contra las tropas alemanas de la contienda, en agosto de 1918. En la carretera hacia Albert se encuentra el cementerio de St. Pierre y en él, como en los demás cementerios de guerra, no sólo hay enterrados soldados franceses, ingleses y hasta alemanes, sino que también hay un gran número de fallecidos canadienses y australianos.

Péronne

Péronne, como muchas localidades del norte de Francia próximas a la frontera belga, se ha visto arrasada por las guerras en unas cuantas ocasiones. En 1940, por ejemplo, la aviación alemana la bombardeó e incendió por completo, y en 1917 quedó totalmente destruida por los enfrentamientos que tuvieron lugar entre las dos batallas del Somme. En su castillo del siglo XIII se encuentra el Museo Historial de la Gran Guerra, y también alberga el Memorial de Thiepval, un monumento construido por el Reino Unido en 1932 para recordar a los más de 70.000 soldados británicos y sudafricanos desaparecidos en la guerra, de los que no hay constancia de enterramientos conocidos.

El río Marne

Marne

La primera gran batalla de la Primera Guerra Mundial, y la que dio inicio también a la fase de trincheras, fue la del Marne, un afluente del Sena que se desemboca en ese río en Charenton, a poco más de seis kilómetros de París. Los aliados lograron detener allí el avance de los alemanes en septiembre de 1914 y, cuatro años más tarde, lanzarían la ofensiva definitiva contra ellos. El valle del Marne se encuentra en la región de Champagne, por lo que además de buscar los campos de batalla de la Gran Guerra (situados en las marismas de [Saint Gond](http://centenaire.org/fr/en-france/champagne-ardenne/marne/mondement-au-coeur-des-combats-des-marais-de-saint-gond y Mondement), que también es yacimiento neolítico), se pueden visitar bodegas en Épernay o Reims.

Memorial Roma

En muchos de los pueblos que visitemos siguiendo estas rutas es fácil encontrar placas conmemorativas de los jóvenes del lugar que fallecieron en la Gran Guerra. La contienda ha quedado un poco olvidada en el imaginario colectivo ante la Segunda Guerra Mundial, pero no es difícil encontrar recordatorios en lugares como París, Londres o hasta Roma, a la que pertenece la foto del memorial de arriba, colocado en la pared de un edificio. Hasta 1918 seguirán celebrándose efemérides relacionadas con la Primera Guerra Mundial.

Imagen | Isamiga76, Paul Arps, Armin Wiedemann, Fabien, Bernard Niess, Ronny Siegel

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