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Escapada urbana: Tallinn en menos de un día

Escapada urbana: Tallinn en menos de un día
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Seguimos nuestra colaboración con los compañeros de Xataka con otro tipo de viaje: las escapadas urbanas. ¿Es posible conocer una ciudad en menos de un día? No, pero al menos podemos llevarnos una impresión muy completa si planificamos nuestra visita.

Las paradas de un crucero, viajes de negocios con sólo un día libre o largas escalas aeroportuarias son algunas de las razones más frecuentes para tener que sacar, en poco tiempo, el máximo jugo posible a las ciudades. Vamos a intentar aconsejaros cómo hacerlo.

La ciudad que hemos elegido para este artículo es Tallinn, y no por casualidad. A los más 'techies' os sorprenderá saber que la capital estonia dispone de wi-fi gratis prácticamente en cada rincón (empezando por el aeropuerto) y es un centro de referencia en el desarrollo de aplicaciones informáticas, empezando por Skype.

Los preparativos

La parte más importante del viaje cuando disponemos de poco tiempo es prepararlo lo mejor posible de modo que perdamos el menor tiempo posible 'enterándonos' de cómo funcionan las cosas o de qué lugares debemos visitar.

Para empezar, infórmate de cómo desplazarte desde el aeropuerto o estación al centro de la ciudad. Normalmente se puede encontrar esta información en Internet, si en las páginas web turísticas de la ciudad en cuestión no ofrecen esta información, siempre se puede intentar mandar un e-mail o pedir ayuda en algún foro de viajeros.

En el caso de Tallinn, lo tenemos fácil: el aeropuerto está bastante cerca de la ciudad y es accesible mediante la línea 2 de autobuses. Si decides ir en taxi, trata de enterarte antes del precio habitual de un viaje al aeropuerto para evitar timos. En el caso que nos ocupa, las diferentes compañías tienen tarifas muy distintas, y generalmente los que esperan en el aeropuerto son caros. Una carrera hasta el centro no debería costar en ningún caso más de 200 coronas estonias (algo menos de 15 euros).

La moneda es otro factor a tener en cuenta en países que no usan el euro. Consulta las últimas tasas de cambio para evitar ser engañado en lugares que prometen '0% comisión' pero cambian a tasas desproporcionadamente bajas. La corona estonia tiene cambio fijo de 15.65 coronas por euro. Para billetes pequeños lo más habitual es que nos ofrezcan 15 o menos. Nunca aceptes menos de 15. En este sentido, la estación de tren o el aeropuerto son lugares más recomendables para cambiar que los múltiples puestecillos de cambio de la ciudad vieja, salvo honrosas excepciones.

En Tallinn tenemos la ventaja de que se puede pagar con tarjeta de crédito hasta un café en cualquier bar, pero no siempre es así. De todas formas, además de cambiar efectivo, llevar una tarjeta de crédito nos puede sacar de un apuro ya que aunque no la admitan en los comercios, los cajeros automáticos nos devolverán moneda local. Consulta con tu banco las comisiones por sacar dinero en el extranjero.

El itinerario

Lo mejor sin duda es dedicar tiempo a prepararlo en nuestra casa. Gracias a Internet, podemos incluso imprimirnos un plano de la ciudad y señalar en él los lugares que nos interesan, para no perder ni un segundo una vez llegados a nuestro destino.

Conviene ser realista: no podemos aspirar a ver una ciudad entera en un día. Es mejor ver poco y bien que intentar hacer una gymkana tipo 'vea el máximo número de iglesias en el menor tiempo posible'. Considera además el tiempo que necesitas para comer o para darte el pequeño placer de tomar una cerveza en una terraza. Por tanto, podemos marcarnos cuatro o cinco 'checkpoints' imprescindibles que no queremos perdernos por nada del mundo y anotar después los opcionales.

Si no conocemos nada de la ciudad, busquemos en internet blogs y foros: a parte de Diario del Viajero tenemos páginas muy completas con experiencias personales como TripAdvisor o TravelBlog.

En el caso de Tallinn, el itinerario que proponemos está basado en la experiencia de un servidor como guía turístico de la capital estonia. Se trata de un recorrido muy completo por la Ciudad Vieja (Vanalinn) que se puede realizar en algo más de dos horas, dejando así tiempo de sobra para comprar souvenirs, perderse, 'repostar' en alguno de los restaurantes de ambientación medieval y dejar tiempo extra para posibles imprevistos.

A lo largo del recorrido podemos ver el Parlamento y las catedrales ortodoxa y luterana de la colina de Toompea, la muralla, las casas gremiales de la ciudad baja e iglesias como la de Niguliste o la de Oleviste, que llegó en su día a ser el edificio más alto del mundo conocido. Aunque la ciudad tiene otros lugares atractivos fuera del casco viejo, no compensa si nuestro tiempo es limitado. Al fin y al cabo, es esta la zona que hace única a la ciudad.

La logística

No necesitamos mucho para una escapada urbana. Cuanto menos, mejor. Si llevamos equipaje voluminoso, lo mejor es dejarlo en consigna en el aeropuerto o estación, y preparar un pequeño bolso o mochila con nuestros esenciales.

Empecemos por el vestuario. Consulta en Internet el pronóstico del tiempo. Si se esperan lluvias pero temperatura agradable (típico de los meses veraniegos estonios, por ejemplo), hazte con un chubasquero plegable de plástico. No ocupan, no pesan y cumplen su misión. Mucho más práctico que cargar con el paraguas. El calzado cómodo es obligatorio si queremos darnos una buena caminata por la ciudad.

En general, es recomendable intentar no parecer demasiado 'turista'. En sitios plagados de visitantes extranjeros, como es la Ciudad Vieja de Tallinn, esto nos evitará el acoso de todo tipo de repartidores de folletos y promotores de restaurantes. Así que nada de 'camisetas souvenir' y gorritos con cuernos vikingos.

Los amantes de los gadgets podrán disfrutar de wifi gratis en la mayoría de bares y cafés con sus 'smartphones'. Para saber mejor qué cacharros llevar para tu excursión urbana, no olvides de visitar a nuestros compañeros de Xataka.

Para las fotos, lo más recomendable es la cámara digital compacta. Una opción mucho más cómoda (y menos tentadora para los amigos de lo ajeno) que las cámaras réflex. Como curiosidad para amantes de la fotografía, las que ilustran este artículo están tomadas con cámara analógica: una Smena 8M equipada con óptica Lomo, y una Zenit-E réflex. Las dos juntas me costaron unos 25 euros en el mercadillo anexo a la estación de trenes, donde encontraremos decenas de antiguallas soviéticas.

Imágenes | Ignacio Munguía En Xataka | Viaje urbano: especial gadgets en viajes En Diario del Viajero | Tallinn: el secreto de la nueva Europa

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