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Bolonia, ciudad de pórticos infinitos

Bolonia, ciudad de pórticos infinitos
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Después de conocer Bolonia, cuando paseas por cualquier otro sitio te faltan los pórticos. Bolonia es una ciudad de pórticos infinitos, cuarenta kilómetros de fachadas con portaladas, en palacios, casas, edificios antiguos o modernos.

Los pórticos de la ciudad italiana son los más largos del mundo. Esta particular estructura arquitectónica nació en la baja Edad Media como consecuencia del aumento de la población y representa el patrimonio cultural más amplio e importante que la ciudad posee.

Los pórticos han sido candidatos para obtener el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y de patrimonio sin duda puede estar la ciudad orgullosa, ya que tiene el segundo casco antiguo medieval más grande de Europa, después del de Venecia.

Pórticos Bolonia

Mientras que en el casco antiguo hay aproximadamente 37 kilómetros de pórticos, en toda la ciudad se pueden recorrer unos 50 kilómetros. Portales de casas particulares, comercios de todo tipo, restauración... son los "inquilinos" de los bajos de los edificios, así que todo lo tenemos a mano casi sin salir de estos pasillos cubiertos.

El Pórtico de San Luca es el más largo del mundo, con 3.500 metros de longitud y 666 arcadas. Para llegar al templo mariano de San Luca, sobre una colina (el Colle della Guardia) hay que ir desde la Puerta de Zaragoza y atravesar esa distancia. La recompensa de las vistas desde lo alto es fabulosa.

Al margen de la belleza arquitectónica de los pórticos de Bolonia, hemos de destacar su funcionalidad. En una ciudad con otoños y primaveras algo lluviosos, frío en invierno y calor en verano, los pórticos se convierten en buenos protectores para que la vida siga fluyendo, animada, en la ciudad.

Pórticos de Bolonia

Desde luego, en julio se agradece tener esas sombras para poder seguir recorriendo la ciudad bajo su cobijo, aunque el calor no lo quita nadie y pronto paremos a degustar un gelato italiano en alguna de las "terrazas" que también se resguardan en los pórticos o comprarnos unas frutas de las que algunas pequeñas tiendas exponen.

Hay pórticos de todo tipo, más clásicos o más modernos, con elegancia neoclásica o envejecidos y abandonados, cubiertos de suciedad o relucientes, con adornos barrocos o haciendo gala de simplicidad...

Los pórticos de Bolonia son solo uno de los atractivos de la ciudad, conocida como "la roja, la docta, la gorda". Volveremos sobre ella, ya que hemos estado recorriéndola y disfrutando de muchos de sus rincones durante estos días.

Fotos | Eva Paris
En Diario del viajero | Cómo llegar del aeropuerto de Bolonia al centro de la ciudad

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