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Évora: romanos, árabes y cristianos ( II )

Évora:  romanos, árabes y cristianos ( II )
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En una tarde calurosa y plena de sol, seguimos recorriendo las callecitas de Evora.

Saliendo del Templo de Diana, llegamos a la plaza de la Catedral de Santa María.. Este magnífico edificio es una construcción gótica finalizada en el siglo XIII ubicada sobre el Largo do Marquês de Marialva.

Lo primero que impresiona es su fachada, sobre una escalinata de piedra, parece más enorme aún. Me imagino su silueta, imponiendo la autoridad de la iglesia, en aquel pueblo medieval.

Su entrada principal está decorada con esculturas que representan a los apóstoles. Apenas entramos damos cuenta de lo enorme de su espacio interior. He leído por ahí que es la catedral más grande de Portugal. Y puede serlo ya que la altura de sus 3 naves es impresionante.

Sobre la derecha, está la entrada a la Torre Norte, acceso tanto para recorrer el Claustro como para el Museu de Arte Sacra. En la recepción de la torre, una amabilísima señora nos explicó en perfecto español, inglés y francés (caramba, ¡ qué buenos son los portugueses para los idiomas ! ) que por 1,5 euros podríamos acceder al Claustro y la Torre (por una escalera caracol de piedra y sin ventanas no apta para claustrofóbicos). Por poco más (4 euros) se tiene acceso también al museo y su colección de lujo. Allí se exhiben piezas de gran valor artístico, como un relicario del Santo Leño, de plata y cubierto de piedras preciosas o un tríptico de marfil conocido como la "Virgem do Paraíso" (siglo XII)

Recorrer el Claustro, nos regala un rato de recogimiento y paz. Los ventanales de forma ojival rodean un jardín recoleto. Lamentablemente, no lo ví en las condiciones que se merece. Más adelante en nuestro recorrido, veremos el Claustro de la Basílica en Mafra y notaremos la diferencia.

En general, Evora es una ciudad hermosa y que sabe preservar su arquitectura y sus valores. Tiendas, hoteles, bares y demás comercios, mantienen el sabor tradicional. Pero se nota que por aquí no han llegado todos los "fondos europeos" necesarios. Tal vez sea mejor así, (aunque el deterioro no debe poner en peligro el patrimonio, claro), para poder "saborear" la historia genuinamente.

Y hablando de "saborear", este es un momento ideal para cargar pilas en una amable terraza y probar una de las recetas típicas portuguesas: una bifana. A cualquier hora, este bocadillo de carne de cerdo es bienvenida. En un pan siempre tibio y "fofinho (muy esponjoso), este filete, finito y cocido en su jugo, llena el estómago y el espítitu del viajero.

Nos recomendaron que conociéramos uno de los yacimientos megalíticos más importantes de Europa. A pocos kilómetros de Evora, el conjunto de menhires y cromlech de los Almendres nos espera.

Diario del Viajero | Evora: romanos, árabes y cristianos (I)

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