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Viena: recorrido de sepulcros

Viena: recorrido de sepulcros
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Viena esconde un submundo de criptas, momias, museos fúnebres y cementerios que bien podría ganarle el título de "capital del necroturismo".

A pesar de parecer "fríos", los austríacos cumplen con el rito del recuerdo de sus muertos. De hecho, al estilo mexicano pero con su propio sabor local, el día de Todos los Muertos, acuden en masa a los cementerios a rendir homenaje a los que ya no están por aquí. Y lo hacen como si fuera uno de sus ya tradicionales festejos folklóricos.

Los niños con sus globos de colores, señoras enfundadas en sus pieles cargando con coronas de crisantemos y puestos de golosinas entre las 300.000 tumbas entre las que se encuentran "famosos" como Brahms, Strauss o Beethoven.

En la Cripta Real, por ejemplo, puedes acercarte a la última morada de los miembros de la Casa de los Habsburgo. Se ubica en el monasterio e iglesia de los Capuchinos y allí "viven" doce emperadores y 17 emperatrices entre los 146 miembros de la ilustre familia que están empadronados en la cripta.

La tumba de la Emperatriz María Teresa es la mas ostentosa, recuerdo que hasta el exceso. Fue ella misma quién se la diseñó: un sarcófago doble de metal lleno de volutas y adornos bélicos donde están ella y su marido y que pesa casi dos toneladas. Una mezcla de querubines, cañones y espadas.

Sin embargo, la tumba más popular de la Cripta de los Habsburgo es la de Elizabet de Baviera, por quien los habitantes de Viena sienten veneración. Fue esposa de Francisco José quien fuera asesinado en 1898 en Ginebra por el anarquista Luigi Lucheni.

Un cura que oficiaba de guia de la cripta real nos contó que hasta 1878, la casa de los Habsburgo tenía la costumbre de dividir los cuerpos en tres partes: los órganos internos iban a parar a la Cripta Ducal conservados en alcohol, los miembros se llevaban a la Cripta de los Capuchinos y el corazón a una urna en la Iglesia de San Agustín.

Para mi fue suficiente y no seguí con el recorrido mortuorio. Sin embargo, nos dijeron que puede visitarse la cripta debajo de esta iglesia donde se conservan los restos de nobles vienenses de muchos siglos pasados. Por sus características de tempreatura constante y atmòsfera seca, parece que mas de 4.000 ilustres ciudadanos de antaño se han conservado en perfectas condiciones en sus féretros de nobles maderas.

Paso.

Una cosa es, para mí, recorrer los senderos de esos amplios cementerios germánicos o ingleses, donde las tumbas se asoman entre prados. Puedo incluso aventurarme en las calles flanqueadas por altos edificios funerarios que tienen su valor artístico o arquitectónico.

Pero eso de internarse en un subterranéo mundo con miles de "cuerpos bien conservados", no es para mi. Bastante he sufrido en las catacumbras en Roma y en algunos lugares especialmente truculentos. Suficiente.

Pero ya te digo, si quieres pasarte por Viena a conocer sus costumbres y lugares mortuorios, tendrás para elegir. Debes incluir en tu "itinerario" al Museo Funerario con mas de 1.000 calaveras en exhibición y el Cementerio de Friedhof der Namenlosen (el cementerio de los sin nombre) donde se han venido sepultando a los suicidas, accidentados y ahogados en el Danubio sin identificar.

Ya sabes, Viena es un lugar ideal para un recorrido de sepulcros.

Foto | dorena-wm en Flickr En Diario del Viajero | Visita al cementerio de Woodlawn en Nueva York

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