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Kiribati, un archipiélago menguante

Kiribati, un archipiélago menguante
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El remoto país de Kiribati está formado por 33 atolones de coral esparcidos en una extensión de océano seis veces superior a la superficie española, habitados por poco más de 100.000 habitantes. Irónicamente, los islotes que forman el archipiélago son tan pequeños que la superpoblación es un problema.

Las antiguas islas Gilbert fueron escenario de importantes enfrentamientos entre Japón y Estados Unidos durante la II Guerra Mundial, pero aparte de este hecho, Kiribati ha pasado desapercibido para el mundo occidental.

Sin embargo, hace unos años los científicos comenzaron a sugerir que el archipiélago quedará sumergido sobre el mar cerca del año 2070, debido al aumento de nivel de las aguas causado por el calentamiento global.

Dos atolones del archipiélago han desaparecido bajo el agua en los últimos años, y ante el cariz de los acontecimientos, las autoridades lanzaron una llamada en verano de 2008 solicitando a Australia y Nueva Zelanda que aceptaran a la población del archipiélago en sus respectivos territorios, advirtiendo de que quizá era demasiado tarde para salvar a Kiribati.

Kiribati es quizá el mejor lugar del mundo para desaparecer. Sólo su localización tan remota impide el crecimiento del turismo. La imagen de una playa desierta rodeada de palmeras frente al infinito del Océano Pacífico es la postal que mejor describe al archipiélago. El aeropuerto de Tarawa es la única vía de acceso a Kiribati, desde el vecino archipiélago de Fiyi.

Al margen del turismo, la pesca y las plantaciones de cocos son los principales recursos de un país que debe importar prácticamente todos los bienes de consumo. Kiribati sufre una situación de pobreza y una esperanza de vida de 60 años, aunque la situación está mejorando en los últimos años gracias al desarrollo de la educación.

Kiribati acoge en su territorio el lugar de la tierra que da antes la bienvenida al año nuevo. Se trata de la Isla Caroline (en la imagen), un paraíso tropical deshabitado situado justo en la línea internacional de cambio de fecha. La hora en este islote es la misma que en Hawaii, pero con un día de adelanto.

Es cierto que Kiribati no está al alcance de cualquier viajero, pero los interesados en visitar este rincón literalmente perdido en medio del Pacífico deberían darse prisa antes de que desaparezca de la faz de la Tierra si se cumplen los peores pronósticos.

Imagen | Wikimedia Commons
Más información | El Mundo
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