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Once cementerios gallegos que deberías visitar de vivo
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Once cementerios gallegos que deberías visitar de vivo

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Turismo negro. Turismo oscuro. Turismo de dolor. Necroturismo. Lo podemos llamar de muchas maneras, o simplemente tomarnos como visita a un museo al aire libre la entrada en un camposanto histórico en el que descansan para siempre famosos y desconocidos llenos de historia. Hemos hablado de algunos pero hoy nos centramos en una zona concreta y os recomendamos once cementerios que deberías visitar de vivo.

Todos con un cierto corte gótico y barroco, estos cementerios situados en diferentes puntos de Galicia tienen famosos entre sus moradores historias aterradoras, tristes o románticas que contar. Son lugares de paz llenos de arte en piedra y que cada día más entienden que la gente quiere conocerlos y programan visitas guiadas. Los cementerios gallegos están llenos de historia y leyenda... y muertos.

Cementerio de Iria Flavia - Padrón - A Coruña

Iria Flavia

O Cemiterio de Adina n'hai duda que é encantandor, cos seus olivos oscuros de vella recordación.

Este Cementerio de Adina en la localidad coruñesa de Padrón consiguió su declaración de Bien de Interés Cultural en 1975 y en él hay sepulcros de entre los siglos VI y X. Una verdadera necrópolis cristiana que sigue conviviendo con los enterramientos actuales. En este cementerio de serena armonía, lleno de olivos centenarios, con lápidas a ras de suelo y sin panteones majestuosos. Este fue el lugar que eligió Rosalía de Castro para descansar... hasta que casi un siglo después trasladaron sus restos al Panteón de Gallegos Ilustres de Santo Domingo de Bonaval en Santiago de Compostela. El que sí sigue aquí enterrado es Camilo José Cela, Marqués de Iria Flavia que quiso descansar con sus antepasados.

Cementerio de Boisaca - Santiago de Compostela - A Coruña

En este caso no estamos hablando de un cementerio tan antiguo como el de Padrón, porque este Cementerio de Boisaca, en Santiago de Compostela se empezó a diseñar en 1919, pero no se inauguró hasta 1934, pero sin sistema de drenaje lo que le sirvió el sobrenombre de "la laguna de los cuerpos" porque había tanta agua que los féretros flotaban.

Aquí las sepulturas son mayoritariamente negras y de mármol, pero también las hay de piedra, como la de Las Marías (dos mujeres santiaguesas con triste historia), y rodeadas de forja. Tiene una zona dedicada a militares y otra a las Hijas de María, y cerca de la entrada principal es el lugar de los ilustres, como Ramón María del Valle Inclán y un homenaje a los fusilados en la Guerra Civil.

Cementerio de los Ingleses - Camariñas - A Coruña

Junto al mar que se los llevó trágicamente, así está el Cementerio de los Ingleses de Camariñas. En 1890 el buque escuela inglés The Serpent naufragó junto a la costa con 175 tripulantes a bordo, de los que solo tres llegaron con vida a la Playa de Trece. Las 173 víctimas se enterraron en este lugar, tras la movilización del cura de Xaviña para conseguir la colaboración de todos. El capitán y los oficiales están en el interior y los marineros en el exterior. Regios muros de piedra, una cruz sobre una puerta y el recuerdo de una tragedia que marcó más que otras una costa.

Los años siguientes al naufragio, un barco de la armada inglesa se acercaba y tiraba una corona de flores por los fallecidos y los barcos de guerra solían lanzar salvas de honor. Además, en agradecimiento, el Lord Commissioner of the British Almiralty regaló al párroco una escopeta, al alcalde un reloj de oro y un barómetro al pueblo... y el actual faro se convirtió en realidad, siendo uno de los más imponentes de Costa da Morte.

Cementerio de San Amaro - A Coruña

Ya hemos hablado del Cementerio de San Amaro en alguna otra ocasión. Su historia se remonta a 1812, cuando se prohibieron los enterramientos en la ciudad de A Coruña, llevándolo a las afueras, frente al mar y creando uno de los primeros cementerios organizados del país. Tiene tres secciones, con tres entradas independientes: la británica (difícil es encontrarla abierta), la civil y la religiosa, y en 2013 fue incluido en la Ruta de Cementerios Europeos. Mausoleos majestuosos, grandes monumentos, como el Monumento a los Mártires levantado suscripción popular para recordar a los protagonistas de la huelga general de 1901, y sobre todo grandes personalidades.

Las vistas que "disfrutan" sus habitantes son difíciles de olvidad cuando bajas por su empinada escalera, y si haces una de las visitas guiadas (o eliges perderte por tu cuenta) podrás descubrir que ahí descansan para siempre gente como el poeta y escritor Curros Enríquez, Eduardo Pondal, del poema que da letra al himno gallego, Conchita Picasso, hermana del pintor, Pérez Lugín, el escritor de 'La Casa de la Troya', Luis Seoane, Manuel Murguía (marido de Rosalía de Castro) y sus cinco hijos, o Juana de Vega (y el corazón de su esposo), cuya lápida reza como sigue:

Aquí yacen los restos mortales de D. Juan Antonio de la Vega, Dª Josefa Martínez y Dª Juana Mª de la Vega y Martínez, viuda del General D. Francisco Espoz y Mina, cuyo corazón se halla aquí”

Cementerio de Pereiró - Vigo

Inaugurado en 1898, los primeros ocupantes del Cementerio de Pereiró fueron 153 soldados españoles que fallecieron en Vigo tras ser repatriados de Cuba y Filipinas al terminar la guerra contra Estados Unidos. En un principio estaban en tumbas individuales y en 1913 fueron trasladados a un mausoleo creado por la Cruz Roja.

Es todo un gran museo al aire libre lleno de joyas arquitectónicas y escultóricas. Una de las más impresionantes es el conjunto escultórico de Asorey que preside el mausoleo de la Familia Gil y Sarabia, unos de los pioneros en la industria del cine en Galicia. Es la tumba de sus 3 hijas en la que a una figura femenina de mármol blanco (su hija María Gil Sarabia) se le asoma por la espalda la muerte tallada en granito. También está enterrada aquí Concepción Arenal, la coruñesa conocida como "La visitadora de cárceles".

Ruínas de la Iglesia de Santa Mariña de Dozo - Cambados - Pontevedra

A los pies del monte de A Pastora, y catalogado como Monumento Histórico-Artístico desde 1943, existe una iglesia que ya no es iglesia sino que está llena de tumbas. Las ruinas de la Iglesia de Santa Mariña de Dozo, en Cambados, son el resto de un maravilloso templo gótico marinero del siglo XV. Hay cementerio en el exterior y las tumbas se extienden hasta la tierra que cubre el suelo de lo que queda del templo. Solo se hace misa en ella un día al año: el Día de Difuntos.

Necesitaría algo más de cuidados y en su momento Álvaro Cunqueiro dijo de él que es "el cementerio más melancólico del mundo" y que entre sus lápidas descansan la mujer y uno de los hijos del escritor Ramón María del Valle-Inclán.

Cementerio Viejo de Mondoñedo - Lugo

Otra joya funeraria auténtica, reconvertido hoy en un parque (la parte que en su momento fue un cementerio civil), el cementerio Viejo de Mondoñedo, en la provincia de Lugo destila paz por cada una de sus tumbas. En su origen tenía claramente marcadas las diferencias y en la parte elevada se enterraban las clases altas, de ahí los panteones. En la parte intermedia recibían el descanso eterno las clases medias y en la parte baja las personas más desfavorecidas. En la parte lateral estaban los ateos o no bautizados, donde hoy está el parque.

Al igual de de los anteriores de los que hemos ido hablando, cuenta entre sus habitantes con gallegos ilustres como Álvaro Cunqueiro o Pascual Veiga, autor de la música del himno gallego.

Cementerio de San Francisco - Ourense

El término de la vida aquí lo veis. El destino del alma según obréis

Esta es la frase que te recibe cuando llegas al Cementerio de San Francisco en Ourense. Construido también a finales del siglo XIX cuando la normativa de salubridad obligó a sacarlos de las ciudades. De estilo neogótico y barroco y con influencia de la arquitectura india, cuenta con un mapa para localizar bien las tumbas que quieres ver entre las 1200 que tiene. Entre los habitantes famosos está Eduardo Blanco Amor, y yo me quedo con el epitafio del profesor Xosé Ramón Fernández Oxea (Ben-Cho-Shey), fallecido en 1988 y que aporta el grano de humor a la muerte:

El Señor D. Xosé Ramón Fernández Oxeo (Ben-Cho-Sey). Gran Cruz de Montealegre, colector de Barallete, preboste de Tangaraño. Tiene el gusto de ofrecerles a sus amigos su nuevo domicilio en la cumbre del cementerio de Ourense, donde los esperará hasta que lo echen de allí los ediles de turno. Su señora y su hija le ruegan encomienden a Dios su alma. Nota - quedan suprimidos todos los homenajes postmortem porque las cosas o se hacen a su tiempo o no se hacen.

Cementerio de Santa María A Nova - Noia - A Coruña

Por último, no por ello menos importante, tenemos el Cementerio de Santa María a Nova, de Noia. La antigüedad del cementerio hace que haya lápidas que permanecen apiladas o algunas incluso aparecen cuando se van a hacer nuevos enterramientos. Además de lo dramático de muchos de sus mausoleos y tumbas, las historias que esconde nos atraen y lo llenan de misterio. Hace décadas se exhumó a una mujer y el cadáver tenía un cuchillo clavado en la cabeza y un bebé en brazos. También es digna de ver la lápida de una familia que enterró a tres de sus miembros un 27 de noviembre, pero de años distintos.

Imágenes | Contando Estrelas, Luis Rogelio HM

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