Recorrido básico por el Museo Británico (II)

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Quien visite Londres y guste del turismo de museos tiene una cita obligada con el Museo Británico, donde podrá acercarse al arte y la historia universal desde múltiples ángulos: arqueología, escultura, pintura, artes decorativas, etc. Y dado que son cerca de 50.000 las piezas expuestas y el tiempo del viajero es limitado, siempre es bueno tener una idea de qué es lo más importante para ver.

En artículos anteriores os hemos hablado del Museo Británico en general, su historia y datos de interés del viajero, así como de parte de su visita (planta principal y sótano) y ahora toca repasar lo que nos ofrece la planta superior. En esta planta del museo, además de los propios objetos expuestos, nos podemos perder la Sala de Lectura que antaño formaba parte de la Biblioteca Nacional – ahora independizada del Museo Británico – y el restaurante circular acristalado que da al Gran Atrio.

Planta Superior

La sección de Arqueología Funeraria del Antiguo Egipto es lo más destacado de la planta superior del Museo Británico, aunque en esta parte del museo también encontraremos una gran colección de piezas traídas de excavaciones de la Antigua Mesopotamia, así como piezas prehistóricas, bizantinas y celtas, además de una interesante colección de grabados y dibujos y también de artes decorativas japonesas.

  • Los tesoros del río Oxus. En 1880 se descubrió a las orillas del río Oxus (Tadjikistán) una destacable colección del periodo aqueménida, con objetos de los siglos V y IV antes de Cristo, expuestos en la sala 51. De todos ellos el más importante es el Brazalete de Oxus hecho en oro y representando dos grifos alados.
  • El Hombre de Lindow. En la misma sala encontraremos también los restos humanos de este hombre que vivió en la Inglaterra de la Edad del Hierro. Los estudios han revelado que era un varón de 25 años de edad que falleció en un aterrador ritual.
Carnero de Ur Carnero de Ur
  • El Carnero de Ur. En la sala 56 encontraremos una de las joyas más nombradas del Museo Británico. Se trata de esta pequeña estatua que representa a una cabra (aunque se le denomine “carnero”) encaramada a un arbusto realizada en oro, plata y lapislázuli, otorgándole de una magnífica policromía. Viene del sur de Iraq y data de los años 2600 a 2400 a.C.
  • Ataúd de Henutmehyt. Los fascinados por Egipto se encantarán con la gran exposición de momias y objetos fúnebres que encontrarán en el British. Allí está la momia de Cleopatra, pero sobre todo destaca el ataúd recubierto de oro de la gran sacerdotisa Henutmehyt que veremos en la sala 63.
  • Galería de numismática. Las salas 68 y 69 harán las delicias de los apasionados por las monedas. En la primera encontraremos artículos de todo el mundo y todas las épocas, mientras la segunda está especializada en las monedas británicas a lo largo de la historia del país.
  • La Vasija de Portland. Este cáliz procedente de la Roma de los años 5 a 25 d.C. es uno de los máximos exponentes de la técnica del vidrio de camafeo en la que se representa la boda de los padres de Aquiles, Peleo y Tetis. Está en la sala 70.

Busto del Emperador Augusto

  • Busto del Emperador Augusto. También en la sala 70 encontraremos esta cabeza de bronce que representa al emperador romano a escala natural. El objetivo este tipo de piezas era dar a conocer la imagen del Emperador Augusto en a lo largo de los dominios del imperio romano y debemos fijarnos en el realismo de los ojos realizamos con cristal y piedra.
  • Colección de pintura. El British posee más de tres millones de piezas pictóricas en sus fondos, gran parte sin exponer, que abarcan desde el siglo XV en adelante. Destacaremos el dibujo de Rafael llamado “Virgen y Niño” (1510-1512) que se expone en la sala 90 o las obras de Durero.
  • Colección Japonesa. Los fondos de Artes Decorativas y Pinturas Japonesas del Museo Británico –sala 91 y colindantes- son de los mejores que hay en occidente. De entre todo lo expuesto destaca un grabado de Okumura Masanobu de 1756 titulado “Geishas con niño”.

El recorrido por el Museo Británico es largo y, en época de mucha afluencia de turistas, puede resultar un poco agobiante en determinadas salas. Por esto, lo mejor es ir con tranquilidad, tomarse un tiempo para descansar en el césped del exterior y no agobiarse por ver todo muy deprisa.

Fotos | Greg Knapp, Sureshkumar, Alun Salt
Sitio Oficial | British Museum
En Diario del Viajero | Museo Británico: breve historia y datos de interés
En Diario del Viajero | Recorrido básico por el Museo Británico (II)

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