
Algunos viajes, no todos, nos regalan un momento inolvidable, una experiencia muy íntima que nos asalta por sorpresa, paralizándonos y poniendo nuestra piel de gallina, quedando para siempre grabada en nuestra memoria.
Por mucho que disfrutemos un viaje, estos instantes de los que hablo se dan con cuentagotas. Al fin y al cabo, si ocurriesen todos los días no tendrían tanto valor, y precisamente por ser tan especiales, son difíciles de olvidar.
Hace unos días, un amigo me hacía esta pregunta: ¿Qué experiencia o momento de tus viajes vuelve a tu memoria una y otra vez? ¿Algo que puedas recomendarme para hacerlo yo algún día?


