Si te gustan las historias de caballeros y justas, la arquitectura románica y los entornos naturales de excepción, debes tomar nota de un lugar único para conocer: el Castillo de Loarre, en Huesca.
Se dice que es una de las obras románicas mejor conservadas de Europa, sus murallas, interiores, patios y alrededores sirvieron de escenario a Ridley Scott para rodar fragmentos de “El Reino de los Cielos”.
El castillo se levanta en un promontorio rocoso a los pies de los Pirineos. El tiempo parece haberse detenido allí y que el castillo estuviera en ese lugar desde siempre, sobre esas rocas grises y remotas. Sus torres recortando eternamente el cielo aragonés.
Las laderas que lo rodean están tapizadas de pinos, almendros y olivos. Desde los valles soplan vientos fríos, pero cargados del olor de las especias de la zona. Las vistas desde cualquier ángulo, al acercarte, son impresionantes. Y una vez allí, inolvidables.



