
La laguna de Venecia es tan bella como frágil. Durante siglos ha luchado por mantener en pie a una de las ciudades más hermosas del mundo y en su entorno, el desarrollo de industria pesada era una permanente amenaza.
El Puerto de Venecia es, pues, uno de los puntos más débiles del Mediterráneo. El intenso de tráfico de embarcaciones comerciales e industriales en aguas de la laguna y el Adriático, han llevado a las autoridades italianas a extremar los cuidados.
Desde el año 2007, el Puerto de Venecia a establecido un reconocimiento concreto a las líneas de cruceros de pasajeros que llevan un intenso movimiento a sus muelles. El premio a la sostenibilidad reconoce los esfuerzos de cada línea y de cada barco por colaborar en el mantenimiento de ese delicado equilibrio en el cual vive Venecia.
