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Dormir dentro de una patata, eso sí que es un alojamiento singular

Dormir dentro de una patata, eso sí que es un alojamiento singular
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Lo de la originalidad en los hoteles se nos está empezando a ir de las manos, que no es que no nos guste, pero ya no nos llegan barriles o antiguas grúas, sino que toca seguir innovando y ya pasamos botellas y a instalar habitaciones dentro de tubérculos. Sí, si decides ir de vacaciones a Idaho podrás dormir dentro de una patata, y eso sí que es un alojamiento singular.

El Big Idaho Potato Hotel tiene un nombre un pelín pretencioso, no lo vamos a negar, porque únicamente ofrece una habitación, pero en lo de patata no miente. Una, gigante y plantada en medio de un campo totalmente acondicionada para que puedas pasar una agradable velada. Porque si algo hay en Idaho son patatas, y muy grandes y ahora gracias a Airbnb puedes dormir dentro de ella.

Patata1

El interior ha sido diseñado por Kristie Wolfe, que indagando un poco es también la "culpable" de un alojamiento con forma de casa de Hobbit y otras casas pequeñas. En su origen la patata gigante estuvo de ruta por el país promocionando eso, las patatas de Idaho que son grandes y sabrosas, así que el convertirlo en un hotel en medio de una granja es la guinda del pastel.

Es una patata de seis toneladas a la que no le falta detalle en el interior. Una habitación sencilla pero con una bonita decoración, una única cama y una zona de estar. La intención es relajarse y televisión no hay, pero sí una encantadora chimenea.

Bano

Aunque resulte algo incomprensible también tiene baño totalmente equipado, con ducha, agua caliente y calefacción. Está situado dentro de los terrenos de una granja en Boise, Idaho, con lo que se tiene intimidad pero no se está aislado del todo.

Chimenea

Las dimensiones de esta patata gigante hecha de acero, cemento y escayola son de 9 metros de largo, 4 de ancho y casi cuatro de alto. En su origen la construyó la Idaho Potato Commission para promocionarse por el país, cosa que hicieron durante casi seis años y llegado ese momento, sin saber muy bien qué hacer con ella, Kristie Wolfe, que es de Idaho se hizo cargo de ella para instalar este curioso hotel.

La noche cuesta unos 180€ y aunque empezó a recibir huéspedes este lunes ya no tiene fechas disponibles hasta junio. La novedad es lo que tiene.

Imágenes | Airbnb

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