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San Valentín en "Los puentes de Madison"

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Un sitio que podría haberse mantenido como un hermoso secreto guardado en el interior de los Estados Unidos pero que, gracias a la novela de Robert J. Wallace y posterior película protagonizada por Clint Eastwood y Meryl Streep, llegó a ser conocido por el mundo entero: los puentes del condado de Madison, estado de Iowa.

Y hasta allí llega, en 1965 el fotógrafo Robert Kincaid para tomar imágenes de los puentes cubiertos que caracterizan a la zona. Y es allí donde conoce a Francesca en momentos en los que su familia se encontraba fuera del pueblo. Cuatro días de amor y pasión que marcarían la vida de ambos, para siempre.

Una historia que atrapa por sus personajes y situaciones pero, también, por el contexto en el que se cuenta. Pueblos perdidos, granjas, grandes extensiones de tierra, naturaleza y los clásicos puentes que fueron los que unieron a este hombre y esta mujer.

Así, hacia el sur de la capital del estado, Des Moines, puede arribarse al condado de Madison y, con un mapa en la mano y prestando mucha atención por la falta de señalización, recorrer esos escondidos caminos rurales y conocer los seis puentes cubiertos que aún quedan en pie.

Construidos hacia finales del siglo XIX, llegaron a ser 19 pero el tiempo, la acción del hombre y el clima, hicieron que hoy se conserven sólo seis de ellos: Roseman, Cutler-Donahoe, Holliwell, Cedar, Imes y Hogback.

La decisión de hacerlos cubiertos se debió a que la madera utilizada en el suelo era muy cara y los techos y las paredes, hechas con madera de inferior calidad, ofician de protección ante las inclemencias climáticas de esta zona tan lluviosa.

Convertidos en nexos entre pequeñas poblaciones, casas y granjas, los puentes cruzan pequeños arroyos o ríos. Así, podría decirse que el puente Roseman es el protagonista de la película, construido en 1883 y pintado de un color rojo fuerte que contrasta con el verde que lo rodea.

Por su parte, el Cutler-Donahoe fue construido en 1870, el Holliwell, que el más largo de los que aún se mantienen en pie, se alzó en 1880 y el de Imes en 1870. En tanto, el puente de Cedar, que es el único que puede cruzarse en coche y el más corto de todos con tan sólo 23 metros de extensión, fue construido en 1883. Y, por último, el de Hogback, se construyó en 1884.

Pero claro que, más allá de los puentes que le dieron nombre a la película, los visitantes podrán apreciar la vida tranquila de estos pueblos, conocer a sus pobladores dedicados a la agricultura y a la ganadería, recorrer granjas y, para sorpresa de muchos, llegar hasta la casa en la que se rodó el film.

La casa de Francesca a la que se accede a través de la carretera G4R y tomando luego un desvío. Lamentablemente no puede ingresarse aunque, durante algún tiempo, el público tenía acceso a ella. Su construcción es de finales del siglo XIX y, sin dudas, es el mejor cierre para una escapada romántica siguiendo los pasos de dos enamorados que debieron aprovechar su amor en sólo cuatro días.

Vídeo | YouTube En Diario del Viajero | San Valentín recorriendo Viena "antes del amanecer"

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