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Descubriendo Lisboa: el barrio de Alfama

Descubriendo Lisboa: el barrio de Alfama
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Si queremos disfrutar del sabor más auténtico de la ciudad, podemos pasear por el barrio de Alfama en Lisboa. Coronado por la colina sobre la que se asienta el Castelo de São Jorge, y bajando hacia el río, Alfama constituye una confusa y enrevesada sucesión de calles estrechas.

El barrio de Alfama, junto al de Castelo, conforman las zonas más altas de Lisboa y las que conservan los perfiles musulmanes en su entramado de callejuelas. El nombre de “Alfama” proviene de la primitiva definición árabe “Al Hamma”, referido a la existencia de unas termas en su seno.

Hoy no queda nada de esas antiguas termas, y lo que mejor caracteriza a este barrio es el sabor popular de sus casas, las pendientes adoquinadas de vértigo, los puestos de fruta en las puertas, la ropa tendida en los balcones, las fachadas de azulejos desconchados, las callejuelas estrechas y tortuosas (becos) por las que es imprescindible pasear sin miedo a perderse.

Pasado y presente de Alfama

Se nota que el barrio está habitado por gente sencilla que empezó a asentarse en Alfama tras el terremoto de 1755, cuando desapareció la ya decadente aristocracia que lo habitaba, trasladada a otros puntos de la ciudad. Sin embargo, antes de esta fecha crítica y definitiva para toda Lisboa, podemos hablar de unos orígenes remotos de los barrios de Alfama y Castelo.

Alfama tiene un pasado extenso, que da cuenta de las visicitudes históricas que ha atravesado Lisboa, desde un primitivo núcleo celta, un posterior dominio romano, asentamientos godos, el control musulmán en el siglo VIII (cuando Lisboa era Lissabona), almorávides, castellanos… El primer rey de Portugal, Alfonso Henriques, conquistó Alfama en 1147, iniciando la etapa cristiana que también discurrirá entre batallas, conquistas, epidemias…

El barrio fue residencia aristocrática en su época de esplendor, etapa que se zanjó bruscamente con el terremoto de 1755, después del cual Alfama fue ocupada por marineros y pescadores lisboetas. Hoy pocos rastros quedan de aquel antiguo esplendor, a no ser en las zonas más modernizadas y abiertas, cerca del Tajo y de la zona limítrofe de la Sé, donde se halla la Catedral de la ciudad.

Alfama

Qué visitar en Alfama, Lisboa

Volviendo a la actualidad, en Alfama y el barrio de la Sé encontramos edificios dignos de visitar, desde el Palacio Azurara a la curiosa Casa dos Bicos, la Catedral de la Sé, museos como la Casa do Fado, y puntos imprescindibles como el mirador de Santa Luzia, lugares sobre los que volveremos detenidamente.

Pero lo que más me gustó fue recorrer el barrio humilde, subir sus escalinatas, descubrir las plazoletas, pararme en los puestos callejeros, observar los edificios apiñados unos contra otros… Sólo por las calles más anchas circulan tranvías, y para moverse en coche hay que estar acostumbrado a los callejones recónditos y adoquinados imposibles. Pero el resto sólo es apto para caminar.

Y es que la vida cotidiana surge bajo las ropas tendidas en pequeños comercios y tabernas, sillas frente a las puertas en las que descansan y charlan los vecinos, dejando pasar indiferentes a los visitantes como nosotros.

En vuestra visita a Lisboa, no olvidéis dejaros llevar por las calles del barrio de Alfama, un barrio con sabor auténtico, para ir descubriendo cada uno de sus rincones, cada uno de sus edificios encalados o cubiertos de azulejos, sus casas de Fado, sus balcones al Tajo…

Fotos | zak mc en Flickr-CC y Eva Paris
En Diario del viajero | Descubriendo Lisboa

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