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El mercado de St.Tropez

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El nombre de St.Tropez evoca siempre un ambiente de glamur, refinado, cruceros, tiendas de marca. Y es verdad. La pequeña villa de antaño ha sabido convivir con ese perfil. Sin embargo, hoy aún es posible volver a tener esa experiencia pueblerina a pocos pasos de los yates privados. Descubramos juntos el mercado de St.Tropez.

El pequeño puerto está rodeado de tiendas exclusivas, restaurantes y bares donde ver y dejarse ver, puestos de venta de obras de arte y bancos. Rodeando la rada, hacia el extremo que cierra el puerto, pasaremos de largo por todo ese "glamur" para seguir el muro de piedra de la antigua defensa de la ciudad. A poco de andar (y cuando digo "poco" estoy hablando de escasos pasos) nos encontraremos con un arco que conecta con lo que era antiguamente el exterior de la muralla.

Justo allí, debajo de ese arco y casi escondida está la entrada a un pequeño mercado de abastos local. Una larga mesa cubierta de hielo nos trae los frutos del mar recién traídos de las barcas: salmonetes, mejillones, pulpos, erizos, langostas, doradas, coquilles de todo tipo se exhiben en un muestrario tentador. Son apenas unos pocos metros donde elegir lo más fresco de la mar.

Saliendo del mercado, nos encontraremos con una pequeña plaza alejada del jet set donde los puestos ofrecen fruta y verdura. En algunas mesas podrás dejarte llevar por el perfume de los infaltables quesos y especias franceses, y encurtidos para terminar el menú.

No falta un bar y una patisserie para sentarte a ver pasar la vida normal de St.Tropez, con un capuccino y una brioche como imprescindibles compañeros.

Foto | María Victoria Rodríguez En Diario del Viajero | Cruceros: grandes puertos del Mediterráneo Occidental

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