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La curiosa estatua sedente de Pedro I, en San Petersburgo

La curiosa estatua sedente de Pedro I, en San Petersburgo
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Hoy vamos a conocer otra de esas estatuas tan peculiares que podemos admirar en Rusia. Concretamente, la estatua sedente de Pedro I, en San Petersburgo.

La estatua en cuestión está en los jardines de la Fortaleza de Pedro y Pablo, junto a la Catedral, y, aunque en semejante escenario no debería ser la atracción principal, lo cierto es que ha dado de qué hablar.

Obra del artista ruso Mijail Shemiakin, la escultura data de 1992, y sería otra estatua sedente más de no representar a Pedro "el Grande" con una cabeza ridículamente pequeña, unas manos enormes, y en definitiva, con las proporciones del cuerpo puestas al libre albedrío del escultor, dando como resultado una imagen del Zar cuanto menos cómica.

Aunque no lo parezca, lo único fiel al modelo es su altura, ya que Pedro I era un hombre de buen porte que medía nada menos que 2 metros y 4 centímetros.

La estatatua en su momento levantó bastante polémica, y todavía hoy es uno de los objetivos principales de aquellos que se acercan hasta la Fortaleza. Tanto es así, que resulta difícil sacar una fotografía de ella sin cinco niños sobre sus rodillas.

Y es que parece que cuando se trata de homenajear a este importante Zar de Rusia, no puede ser por la vía fácil. Ya hemos hablado antes aquí del controvertido monumento a Pedro el Grande de Moscú, y esta estatua de San Petersburgo es sólo otro ejemplo de ello.

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