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Mercado de Campo de'Fiori en Roma

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Me encanta recorrer los mercados locales. Mezclarme con la gente de la ciudad mientras fisgoneamos frutas y verduras frescas, regateamos u observamos cómo se vive la vida cotidiana en el lugar que visitamos.

Hoy recuerdo uno de esos días cuando vagabundeando por Roma, mas allá del Largo Argentina y entre el Corso Vittorio Emmanuele y el Palacio Farnese nos encontramos con una plaza abarrotada de puestos y de gente. El Mercado de Campo de'Fiori.

En primer lugar asombra el lugar, tan en el corazón de Roma que uno se olvida que allí mismo viven miles de personas, vecinos de toda la vida que mantienen la costumbre de bajar al mercado a comprar lo fresco.

Después, se repara en el entorno. Una plaza romana cerrada por sus lados por magníficos edificios, pero sin iglesia (dicen que es la única plaza de la ciudad donde no hay una). Y luego, nuestra atención llega a los puestos y la gente.

Grandes sombrillas protegen productos y personas del clima: demasiada lluvia a veces, demasiado sol otras tantas. Así es Roma. Nos mezclamos entonces en los angostos pasillos entre los puestos para descubrir alcachofas de las huertas cercanas, enormes y con un rico corazón con vetas moradas.

No faltan los puestos con souvenirs como imanes o delantales con reproducciones de esculturas famosas (el pecho del David se multiplica... y otros atributos también) Sin embargo, el mercado todavía conserva el objetivo principal de proveer a los vecinos de los productos frescos de la zona. Como en sus orígenes.

El Mercato de'Fiori se ubica en esta misma plaza desde 1898, y aún antes, era el punto de encuentro de agricultores y pastores de la zona que llegaban a roma cargando sus tomates, lechugas o corderos (que entonces eran sacrificados allí mismo).

La piazza en si misma tiene su propio atractivo. Este espacio abierto nace en 1456 cuando por un proyecto del Papa Calixto III se urbanizan los alrededores del rione Parione, uno de los aroyos que corren entubados debajo de Roma. Inmediatamente recibe el nombre que hoy tiene, recordando los campos floridos que había en su lugar. Comienza así la época dorada de la Piazza de'Fiori, cuando reúne la mayor parte del comercio de la ciudad.

Con la apertura de la Piazza Navona, un siglo después, el movimiento comercial se mueve hacia el nuevo espacio y esta plaza se reserva entonces para el trasiego de comerciantes locales.

La plaza está presidida por la lúgubre imagen del filósofo, escritor y fraile dominico Giordano Bruno, que fuera quemado en esta misma plaza por la Inquisición, acusado de herejía. Tal vez sus prácticas como astrónomo y hombre ilustrado para su época, le llevaron a este trágico fin en febrero del 1600.

El mercado funciona de lunes a sábados de 7 a 14 horas. Cuando recorras los puestos y admires los colores y frescura de los productos del Mercado de'Fiori, no recordarás esta triste historia, oculta debajo de la algarabía propia de los mercados italianos.

Foto | B&B

En Diario del Viajero | Paseo por otros mercados

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