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Para el Puente del Pilar, escapada a Marsella

Para el Puente del Pilar, escapada a Marsella
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Se acerca El Pilar, el famoso puente de octubre. Si os apetece explorar nuevos senderos, saliendo de lo convencional, os invitamos a vivir una escapada inolvidable visitando Marsella. Una ciudad en el sudeste francés, jalonada de joyitas arquitectónicas adornadas con no pocas obras artísticas.

Lo primero que hay que reseñar es que, como bien sabéis, Marsella es una ciudad portuaria y, curiosamente, la segunda ciudad más poblada de Francia – probablemente, porque su puerto comercial es uno de los más importantes de Europa.

La vista del viejo puerto con la estampa de Notre-Dame de la Garde de fondo es absolutamente espectacular. El Vieux-Port es el centro histórico y cultural de la ciudad de Marsella desde su fundación. También fue su centro económico hasta el siglo XIX, ya que estaba abierto al comercio a través del Mediterráneo y también con las colonias francesas. Hoy es, además de uno de los símbolos de la ciudad, un lugar de esparcimiento tanto para el turismo como para los lugareños.

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En él se construyeron los edificios más antiguos de Marsella: el Hotel de Cabre y la Maison Diamantée. Los comerciantes también mandaron construir en él la Maison de Ville que hoy es el ayuntamiento de la ciudad. Este edificio resulta muy curioso porque aunque tiene dos alturas, la escalera se encuentra en el edificio de al lado.

Entre 1905 y 1944 se construyó un puente que permitía unir la orilla sur con la del norte. En la orilla sur se creó un mercado de pescado que más tarde se convirtió en el Teatro de La Criée, conservando su fachada original.

La vida comercial de la Marsella antigua se materializa a través de los numerosos vestigios encontrados entre los restos de los barcos que naufragaron no lejos de su viejo puerto. Entre los restos es frecuente encontrarse con ánforas de diversas formas fabricadas en Marsella que contenían vino, y que datan de la época griega. Pero también se han encontrado instrumentos de medición, y monedas que son la mejor muestra de la importancia de los intercambios comerciales en este puerto.

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Todos estos pequeños tesoros se pueden ver en un museo des Docks Romains creado después del descubrimiento de una treintena de dolias romanas (grandes recipientes de cerámica que servían para almacenar vino o aceite) – uno de los pocos almacenes comerciales romanos conocidos del mundo -, que salieron a la luz después de que los alemanes dinamitaran el viejo puerto de Marsella, durante la guerra, en 1943.

La Canebière – que la gente suele traducir erróneamente como “lata de cerveza” cuando, en realidad, significa cáñamo -, es la principal arteria que cruza el centro de la ciudad de Marsella y que va a dar al Vieux Port, al cual se llega en tranvía o en un tren turístico. En uno de sus ángulos, entre el cruce entre el cours Saint-Louis y el cours Belsunce se encuentra el punto cero, que permite calcular la distancia entre Marsella y París, y desde donde empiezan la numeración de todos los edificios.

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El Faro de Santa María está situado en el extremo norte de la explanada de la Joliette, y marca la entrada al Gran Puerto Marítimo de Marsella. Se trata de una torre cilíndrica realizada con piedra calcárea que mide 21 metros de alto. Actualmente ya no está en funcionamiento, pero es un lugar con una vistas panorámicas de la ciudad, testigo privilegiado de espectaculares amaneceres y puestas de sol, que nos aleja del ambiente cotidiano, y que guarda en su memoria la historia de los fareros que lo habitaron, y de aquellas linternas que no se apagaban nunca.

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La Abadía de San Víctor fue fundada en el siglo V cerca de la tumba del santo del que toma prestado su nombre llegando a convertirse en un gran centro espiritual. En 1968 la abadía se convirtió en uno de los más importantes museo de arte al custodiar reliquias cristianas del siglo IV DC. El día 2 de febrero se celebra el día de la Candelaria. Ese día, la estatua de la Virgen Negra se expone en la parte superior de la iglesia, y se organiza una procesión que reúne hasta 60.000 personas. Ese día, las pastelerías hornean unas galletas en forma de barco, por lo que se ha convertido en una fiesta muy popular en Marsella.

Siempre he pensado que la mejor forma de tomarle el pulso a una ciudad es caminando, de esta forma resulta más fácil captar su verdadera esencia, y Marsella tiene mucho que ofrecer, por lo que si no tenéis mejores planes, es una escapada que os recomendamos sin lugar a dudas.

En Diario del Viajero

Más información | Ville de Marseille

Fotos | @Jddmano, @Michiel1972, @MagnusManske, @Michiel, @Rvalette

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